De entre todas las luces dominantes, esta entidad—nuestro padre, el Señor del talismán de nuestra especie, la fuente de efusión para nuestro nafs (el ego / alma inferior), el completador de las perfecciones intelectuales y prácticas de nuestro nafs, el Rūḥ al-Qudus (el Espíritu Santo)—es llamada por los sabios (filósofos) al-ʿAql al-Faʿʿāl (Intelecto Activo). Todas estas son mujarrad (luces divinas abstractas). El intelecto es la primera cosa con la que se construye el wujūd (existencia). Es también la primera cosa honrada por la Primera Luz. Los intelectos se han multiplicado por la abundancia de emanaciones e iluminaciones, y se han debilitado por su nuzūl (descenso o emanación). (Heyākil, 65)
Quien lo otorga es tan cercano como el al-ʿAql al-Faʿʿāl, pero tan lejano como el mabdaʾ-i ḥādith (la fuente suprema). (Heyākil, 95)
