Clásicos del sufismo · julio 8, 2026

con fines (Glosario de Sufismo)

Es adornarse con el conocimiento que rige los actos de adoración supererogatorios más virtuosos que acercan (a Allah). En la ética, consiste en observar atentamente las primeras bendiciones que conducen a la walāya …

Es adornarse con el conocimiento que rige los actos de adoración supererogatorios más virtuosos que acercan (a Allah).

En la ética, consiste en observar atentamente las primeras bendiciones que conducen a la walāya (amistad con Dios) y las gracias concedidas, otorgadas por el Noble Wasi (Hazret-i Vāsi-i atā). Aunque estas lleguen en forma de tribulación y desgracia, se debe, con incapacidad y modestia, aferrarse al shukr (la gratitud) y soportar la severidad y la aflicción con sabr (la paciencia); de hecho, incluso se debe estar complacido con que el nafs (el ego / alma inferior) sea castigado por el qadar (decreto divino), como corresponde, al contrario.

En la metodología, consiste en recurrir a las sutilezas de la etiqueta de la tariqa (una vía sufí), aplicarlas a la base de los preceptos de la sharia (la ley sagrada) y preferir la firmeza en la ʿazīma (adhesión estricta), así abandonando la elección de la ruhsat (dispensa). En los remedios, es examinar, a la luz de la basīra (visión espiritual), si la maʿrifa (el conocimiento de Dios) y la sabiduría han sido contaminadas por la sospecha y la imaginación, y distinguir entre la adivinación y la perspicacia espiritual (firāsa) a la luz de la sakīna (la tranquilidad). En los estados espirituales, es buscar la existencia del Amado en las bellezas de Su forma y observar las luces de los atributos relativos a los dones que provendrán del Amado.

En la walāya (amistad con Dios), es ascender del talwīn (cambio de estado en estado) al tamkīn (establecimiento, estabilidad en una sola estación), y elevarse del nivel del pensamiento al nivel de la percepción directa. En las ḥaqāʾiq (realidades), es separarse de ambos mundos y alcanzar el ittiṣāl (unión), la visión directa (muʿāyana) y la contemplación (mushāhada). En la etapa final, es pasar de la maʿrifa a la ḥaqīqa (la realidad interior), y de la baqāʾ (la subsistencia en Dios) al talabbus (revestirse del Ser manifestado, el Real, como un manto). (Jāmiʿ, 274)