Bakara es una metáfora del nafs (el ego / alma inferior) debido a su facultad de eliminar sus propios deseos—que constituyen su vida—cuando uno se prepara y comienza la disciplina ascética (riyāḍa). El estado del nafs antes de esta etapa se denomina kebsh, mientras que su estado tras iniciar el camino espiritual (sulūk) se expresa con el término bedene. (Kāshānī, 38; Jāmiʿ, 78)
(Véase también: riyāḍa/riyāḍāt)
