Tams (en el léxico, significa borrar, aniquilar o eliminar) es la desaparición de la claridad de algo que era claro. (Lumaʿ, 434)
Tams es la aniquilación de algo de tal manera que no queda ningún rastro. (Hujwīrī, 466)
Vio la luz radiante en el oriente
Inmediatamente anheló el oriente
Seguramente habría anhelado el occidente
Si hubiera brillado en el occidente
Aquí se alude a la visión (ruʾya) de la manifestación (tajallī) de al-Ḥaqq (la Realidad) en la creación y en las formas, y cómo esto lleva a que uno se apegue al cosmos porque la manifestación aparece en uno mismo. Porque el oriente es el lugar de la manifestación cósmica (zuhūr). Si en realidad la manifestación de huwiya (la Ipseidad divina) llamada 'el occidente' hubiera ocurrido en los corazones, el amante aún anhelaría el mundo de la trascendencia y lo oculto, ya que lo ve en el horizonte oriental, en la manifestación más pura de las formas, como el lugar de la manifestación. (Tercīmān, 54)
Berk (relámpago) es la primera luz radiante que aparece al siervo, llamándolo a la estación espiritual (maqām) de cercanía al Señor para que realice el viaje en Allah (seyr fillāh). (Kāshānī, 36; Jāmiʿ, 78)
Hark es el punto medio de las manifestaciones (tajallī) que atraen hacia fanāʾ (la aniquilación en Dios). Su comienzo es berk y su final es tams fiʾl-Dhāt (aniquilación en la Esencia divina). (Kāshānī, 59; Jāmiʿ, 81)
Tams es la desaparición completa de todas las formas en los atributos de la Luz de las Luces (Nūr al-Anwār). (Kāshānī, 65; Jāmiʿ, 89)
Berk es la primera luz que invita a entrar en la vía del sufismo (taṣawwuf). Su primera sutileza es una luz que brilla en el espejo de la esperanza (rajāʾ). Por medio de ella, poca gracia parece mucha y mucha acción parece poca. Los dolores del destino se endulzan con ella. Su segunda sutileza es una luz que brilla en el espejo de la cautela (ḥadhar) en el palacio de la aspiración en el horizonte de la unidad. Lleva al ascetismo respecto a las criaturas y purifica el secreto. Su tercera sutileza es una luz que brilla en el espejo de la necesidad (iftiqār) desde el lado de la gracia. El río del orgullo fluye, aparecen nubes de alegría y llueve el gozo. (Rawḍa, 490)
(Véase también: bawādiḥ-huyūm/hawājim; lawāʾiḥ-lawāmiʿ-tawāliʿ-tawāriq)
