Bidāya (comienzo) es salir de la vida habitual hacia una vida ordenada, luego hacia lo que está decretado, y luego volver de nuevo a lo habitual. Es imprescindible mantener los límites.
Sales de tu temperamento respecto a la comida, la bebida, el vestido, el matrimonio y el alojamiento, y te vuelves hacia los mandatos y prohibiciones de la sharia (la ley sagrada); sigues el Libro de Allah y la sunna de Su Mensajero (la paz sea con él)... En tu exterior e interior, te aniquilas de tu capricho, de tu nafs (el ego / alma inferior) y de la individualidad de tu nafs. En tu interior no queda sino la unicidad de Allah (tawhid), y en tu exterior nada más que la servidumbre a Él en obediencia a Sus mandatos y prohibiciones.
Así, esto se convierte en tu costumbre, tu distintivo, tu vestidura en tus movimientos y quietud, en tu noche y día, en tu viaje y residencia, en tiempos de dificultad y facilidad, en la enfermedad y la salud, y en todos tus estados (aḥwāl).
Luego eres incorporado al valle del destino (qadar). Allí, el destino te abraza y te aniquilas de tu resolución, esfuerzo (gayret), poder y fuerza. El destino te dirige hacia las porciones que la Pluma ha escrito y que el conocimiento (divino) ha anticipado. Te envuelves en ellas. La protección y la seguridad provienen de ellas, los límites se preservan en ellas, y la conformidad con lo que el Señor ha dispuesto se alcanza en ellas. La regla de la sharia no permite la herejía ni declarar lícitos los ilícitos. (Futūḥ, 132)
En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo (bismillāhi'r-raḥmāni'r-raḥīm). Los ahl al-ḥaqāʾiq (gente de las realidades) han dicho: El significado de la basmala es auspicio, bendición y animar a las personas a comenzar sus palabras y acciones con la basmala. Así, Allah el Altísimo comenzó el Corán con la basmala... (Gunya, 1, 112)
