Jabr (coacción) solo se da entre dos cosas mutuamente excluyentes. Por ejemplo, si un superior ordena y el subordinado no obedece, el superior lo obliga a obedecer. El significado de jabr es el siguiente: Una persona no gusta de cierta acción. Por lo tanto, no desea hacerla y prefiere otra acción. Sin embargo, el mujbir (el que obliga) fuerza a esta persona a realizar la acción que no desea, en vez de la que prefiere. Si no fuera por la coacción del mujbir, esa persona haría lo que debe hacer y se abstendría de lo que no debe hacer.
No observamos tal coacción en la adquisición de iman (la fe), kufr (la incredulidad), la adoración y el pecado por parte de las personas. Por el contrario, el mu'min (creyente) ha elegido el iman, lo ha amado, lo ha visto como bello, lo ha deseado y lo ha preferido sobre sus opuestos; ha odiado el kufr, lo ha aborrecido, lo ha considerado feo, no lo ha deseado y ha preferido su opuesto. Allah ha creado en el mu'min las cualidades de elegir, desear y ver como bello el iman, así como odiar, aborrecer y no gustar del kufr. (Ta'arruf, 26)
Según los verificadores, el jabr no es válido porque contradice la validez de la acción del siervo. Jabr es atribuir un acto al posible (mumkin) cuando está presente la no realización de lo posible. En este ḥāl (el estado espiritual), los objetos inanimados no están obligados a nada, ya que al carecer de intelecto, no se concibe que realicen una acción. Así, lo posible tampoco está obligado, pues aunque de él surjan efectos, al carecer de un intelecto verificador, no puede concebirse que realice una acción. (Futūḥāt, 81)
Jabr niega el kasb (adquisición) y afirma el khalq (creación) para el siervo. (Según esta opinión) el siervo es como un cadáver en manos del lavador, bajo el dominio del destino. No tiene conocimiento, ni elección, ni poder propio. Esta es la opinión de los Jabriyya, que no aceptan la necesidad y contradicen las evidencias conocidas. En cuanto a su negación de la necesidad: la persona distingue por la conciencia entre lo que es forzado y lo que es voluntario. Quien actúa por elección es diferente de quien actúa involuntariamente. Ellos no aceptaron la necesidad de la conciencia con su opinión. Su oposición a las fuentes transmitidas (sam'iyyāt) es la siguiente: tomaron las aleyas (āyāt) relacionadas con la creación e ignoraron las aleyas relacionadas con la adquisición y los atributos que Allah ha otorgado a Sus siervos. Equipararon beber vino con alquilarlo. Sin embargo, estos dos asuntos son legalmente distintos. Incluso en cuanto a la sensación y la conciencia, hay una diferencia entre ellos. (Rawḍa, 206)
jabrāʾil (J-3! yz) Nuestra discusión sobre el soplo del espíritu ha dado la vuelta completa, y el shaykh indicó lo siguiente: Yibril (Gabriel) deriva de Rūḥ al-Qudus (el Espíritu Santo). Es decir, los espíritus de los animales y las plantas son partículas de luz que emergen del Intelecto Agente.
Cuando se le preguntó sobre la conexión entre estos, respondió: Todo lo que se mueve en cada parte del mundo inferior (dunyā) proviene del ala de Yibril.
Cuando se le preguntó al shaykh cómo es este orden, dijo: Sepas que al Real (al-Ḥaqq), Glorificado y Exaltado sea, le pertenecen muchas grandes kalima (palabras). La luminosidad surge de Sus palabras, es decir, de las luces alquímicas de Su Noble Faz. Estas palabras están unas sobre otras... Por palabras, se refiere a los intelectos. Es decir, son las esencias de los intelectos, que son luces que desbordan del Existente Necesario (Wājib al-Wujūd, es decir, Allah). Algunas de estas son superiores a otras en grado, rango y honor.
Él hace descender del Real una kalima para la cual no hay ninguna mayor. La nisba (relación) de esa palabra, en comparación con las demás, es según su luz y manifestación, como el sol respecto a los otros planetas. Este significado se expresa en el relato transmitido del Mensajero de Dios (la paz sea con él): Si el rostro del sol se manifestara, existiría algo adorado además de Allah. De la luz de esta palabra surge otra palabra. El Primer Intelecto es responsable de la causalidad del Segundo Intelecto, el Segundo del Tercero, y así sucesivamente, hasta alcanzar el kamāl (la perfección) en el número diez. Pues Allah dijo en la aleya: "Son diez en total" (al-Baqara 2:196).
Este Uno tras el Uno continúa de esta manera hasta que las palabras se completan. La última de estas palabras es Yibril; los espíritus de los hijos de Adán surgen de esta última palabra. (Yibrāʾil, 151)
Sepas que Yibril tiene dos alas. Una está a su derecha y es pura luz. Esta ala, por su existencia mujarrad (abstracta), está relacionada con el Real, Exaltado sea. En su ala izquierda hay una parte negra alargada que se asemeja a la mancha oscura en la faz de la luna o a los colores en la pata de un pavo real. Este aspecto, por su gobierno sobre la inexistencia en el ámbito de lo posible, posee existencia. Si miras la existencia de Yibril como poseída por el Real, él se caracteriza por la existencia de wujūd (existencia). Si lo miras en cuanto a lo que merece su propia esencia, entonces se caracteriza por la inexistencia (ʿadam). Así, estos dos significados se representan en las dos alas de Yibril. Su ala derecha expresa su aspecto atribuido al Real, y su ala izquierda expresa el aspecto que merece su propia esencia. (Yibrāʾil, 152)
