La belleza espiritual (cemâl-i maʿnevî), que consiste en los significados de los nombres y atributos de Allah, y la contemplación (mushāhada) de la perfección (kamāl) manifestada a través de la realidad de esos nombres y atributos, es exclusiva del Real (al-Ḥaqq, es decir, Dios). Sin embargo, la contemplación de los nombres y atributos en sentido absoluto (muṭlaq) no es exclusiva del Real. Esto se debe a que toda persona de fe (iʿtiqād) tiene una cierta creencia respecto a su Señor: o bien considera a su Señor digno de los Nombres Más Bellos (al-Asmāʾ al-Ḥusnā) y de atributos sublimes, o bien dice otra cosa. En cuanto a la contemplación de la forma (ṣūrat) de cada creencia, una forma es necesaria (ḍarūrī) para la contemplación. Esa forma misma es la belleza (jamāl) de Allah, el Altísimo. Así, la manifestación de la belleza en esa forma no es una manifestación espiritual (maʿnevî), sino necesaria (ḍarūrī). Por ello, alcanzar plenamente el aspecto de la belleza espiritual por la vía de la contemplación es imposible para cualquiera que no esté verdaderamente vinculado a Allah. Allah está completamente por encima de las palabras de quienes no pueden comprender esta realidad interior (ḥaqīqa). (Insān, I, 54)
La Belleza Espiritual (cemâl-i ma'nevî)
La belleza espiritual (cemâl-i maʿnevî), que consiste en los significados de los nombres y atributos de Allah, y la contemplación (mushāhada) de la perfección (kamāl) manifestada a través de la realidad de esos nombres y …
