En cada época, hay veinticuatro individuos conocidos como los rijāl al-fath (hombres de la apertura espiritual). Su número no aumenta ni disminuye. Allah ha abierto los corazones (qulūb) de estos amigos de Dios (awliyāʾ) a la maʿrifa (el conocimiento de Dios) y a los secretos. Allah ha hecho que estos hombres sean tantos como las horas para cada hora. Entre ellos, hay quienes reciben la apertura de conocimientos y maʿrifa en cualquier hora de la noche o del día. Esta situación pertenece al hombre de esa hora en particular. Se encuentran en lugares diferentes y nunca se reúnen. Cada uno tiene un lugar donde permanecerá eternamente. De ellos, dos están en Yemen, cuatro en las tierras orientales y seis en el Magreb. El resto se encuentra en otras regiones. La aleya (āya) sobre ellos en el Libro de Allah es la siguiente: “La misericordia que Allah abre para la gente, nadie puede retenerla; y lo que Él retiene, nadie puede liberarlo después de Él.” (al-Fāṭir 35:2) (Futūḥāt, II, 15)
Fath (apertura espiritual) y el estado de fath (ḥāl al-fath) es la condición en la que la creación (takwīn) se relaciona con las cosas. O, si se prefiere, es el estado en que el poder (qudra) se relaciona con lo decretado (maqdūr). En este asunto—es decir, la relación del poder con lo decretado—nadie salvo Allah tiene ningún gusto (dhawq) de ello (no hay nadie salvo Él que posea este poder, y nadie salvo Él puede experimentar este gusto). Allí, en el dominio del poder, por vía del gusto, no ocurre ni una manifestación (tajallī) ni un desvelamiento (kashf). Porque en ningún ser salvo Allah hay poder ni acto, ya que aquello que no puede ser delimitado...
