Uno se aleja. Así, aquello que se cree aceptado (por el Real) en realidad es rechazado.
Se ha dicho: Quien carece de adab (la conducta apropiada) carece de todo bien.
También se ha dicho: El tiempo de quien no observa el adab de su momento no es sino engaño. (Ādāb, 17)
(Ruweym dijo: (ʿAwārif)) El fundamento del sufismo (taṣawwuf), según lo enumerado por Abū Muḥammad Ruweym (según Kāshānī y Jāmī), consiste en tres cualidades: aferrarse al faqr (pobreza espiritual) y al iftiqār (necesidad), realizar el ṣarf (autogasto) y el īthār (altruismo), y abandonar la objeción y el ikhtiyār (la elección). (ʿAwārif, 37; Kāshānī, 76; Jāmī, 95)
El sufismo (taṣawwuf) es algo distinto del faqr. El zuhd (ascetismo) también es algo distinto del faqr. El sufismo no es simplemente zuhd (ni se limita al zuhd). El sufismo, si una persona es tanto asceta (zāhid) como pobre (faqīr), además de los significados de faqr y zuhd, es un nombre que abarca otros atributos y relaciones por los cuales, aunque sea zāhid y faqīr, merece ser llamado sufí (ṣūfī) por la presencia de estos en él.
Abū Ḥafṣ dijo: Todo el sufismo (taṣawwuf) es adab. Cada momento, cada maqām (estación espiritual) y cada ḥāl (estado espiritual) tiene su propio adab. Quien se aferra al adab de los momentos alcanza los grados a los que han llegado aquellos hombres llamados sufíes y que son los verdaderos hombres. Quien descuida el adab, aunque crea estar cerca, en realidad se aleja (de ese punto); aunque espere ser aceptado, en verdad es rechazado. (ʿAwārif, 38)
Se ha dicho: El sufismo (taṣawwuf) es recordar a Allah con una mente recogida y entrar en éxtasis mediante el samāʿ (audición espiritual).
