Consiste en hacer que el nafs al-muṭmaʾinna (el alma tranquila) obedezca, para atraer sus facultades hacia pensamientos conformes al mandato sagrado y apartarlas de pensamientos bajos. El tercero es llevar el sirr (secreto más íntimo) a la tranquilidad para el tenabbuh (atención y vigilancia). El verdadero zuhd (ascetismo) ayuda al primero. El segundo se ve favorecido por la adoración apoyada en muchas cosas, especialmente en la contemplación (tafakkur). Luego, las canciones compuestas de palabras que sirven a las facultades del nafs abren la puerta al vehm (conjetura). Las expresiones elocuentes y las suaves melodías de una persona inteligente, es decir, el kalam (discurso), ya de por sí sirven de exhortación y dejan un bello efecto. En cuanto al tercer objetivo, lo ayuda un amor casto en el que se ordenan los atributos del Amado, no el dominio de la shahwa (deseo carnal). (Ishārāt, TV, 78)
Cuando, mediante la voluntad (irāda) y la disciplina ascética (riyāḍa), se alcanza cierto límite, se obtienen oportunidades de presenciar el nūr (luz divina) de al-Ḥaqq (la Realidad) sobre uno mismo. Es placentero, como si relámpagos destellaran y se apagaran. A esto lo llaman awqāt (momentos). Cada momento está rodeado por dos estados de éxtasis (wajd): uno que le llega y otro hacia el que se dirige. Cuando se entrega por completo a la riyāḍa, estos estados de desfallecimiento aumentan. (Ishārāt, IV, 86)
Cuando la riyāḍa alcanza cierto punto, su momento se transforma en sakīna (serenidad). La voz del hātif (llamador invisible) se vuelve habitual; las luces titilantes se convierten en una llama brillante. Surgen maʿārif (gnosis) estables que le pertenecen. Es como si fuera una asamblea de compañía frecuentada. De allí obtiene alegría. Cuando se aleja de ella, retorna al estado de quien está triste y perdido. (Ishārāt, IV, 88)
riyāḍa/riyāḍāt 819
Allah Altísimo dice: "Y dan lo que dan mientras sus corazones están temerosos porque han de regresar a su Señor." (al-Mu'minūn 23:60) La riyāḍa es el ejercicio realizado para que el nafs (el ego / alma inferior) acepte la veracidad. Tiene tres grados: El primer grado es la riyāḍa de la gente común, que consiste en purificar el carácter (akhlāq) con conocimiento, refinar las acciones con ikhlas (sinceridad) y observar los derechos en el trato con los demás.
El segundo grado es la riyāḍa de los selectos (khawāṣṣ), que consiste en poner fin a la separación, abstenerse de volver a los maqām (estaciones espirituales) previamente alcanzados y entregarse al cauce del conocimiento (es decir, que sus acciones sean conformes al conocimiento).
El tercer grado es la riyāḍa de los más selectos de los selectos (akhāṣṣ al-khawāṣṣ). Esto es la contemplación y la elevación.
