Hayāl es, en su esencia, la realidad (dhāt) en la que se produce la manifestación (ẓuhūr) del Perfección (kamāl) del Adorado (Maʿbūd) en su grado más alto. ¿No ves tu creencia (ʿitiqād) en Él? ¿En qué lugar y de qué manera se establecen las creencias relativas a los Nombres y Atributos exclusivos del Real (al-Ḥaqq)? El lugar de esta creencia no es otro que el hayāl (imaginación). Así, conforme al significado explicado, hemos dicho que es la realidad en la que se produce la manifestación del Perfección del Adorado en su grado más alto.
Si comprendes lo dicho arriba, se te hará evidente el siguiente significado: hayāl es el origen de todo el cosmos. Porque Allah es el origen de todas las cosas (ashyāʾ). En este sentido, su manifestación más perfecta sólo puede darse en el lugar de ese origen que se ha descrito. Y ese lugar es el hayāl.
hayāl-i muttaṣil – hayāl-i muqayyad (imaginación continua – imaginación delimitada). Entonces se desprende lo siguiente: hayāl es, de principio a fin, el origen de todos los mundos. ¿No ves que el Mensajero de Dios (la paz sea con él) consideró este mundo de la percepción sensorial como un sueño? Y el sueño se considera hayāl. El Mensajero de Dios dijo: "Las personas están dormidas; cuando mueren, despiertan." Esto significa: en este mundo (dunyā), mientras están en su estado actual, las realidades (ḥaqāʾiq) se les manifiestan. Entonces se dan cuenta de que estaban dormidos. El significado de esto no es que con la muerte se alcance una vigilia completa. Porque Allah ha tendido un velo de negligencia (ghafla) sobre la gente del istmo (barzakh), la Resurrección, el Infierno y el Paraíso.
Hasta que el Real (al-Ḥaqq) no se manifieste en la cercanía desde la cual la gente del Paraíso contemplará a Allah, este velo de negligencia no se levantará. Esta negligencia es en sí misma una especie de sueño. En ese estado (ḥāl), el origen de todos los mundos es también hayāl. (Insān, II, 25)
