Existen tres grados de hudā (la guía): El primero es conocer el camino del bien y del mal, como se indica en la aleya: «Le mostramos los dos caminos» (al-Balad 90:10), lo cual se alude en el término ishāra (indicación sutil). Allah ha concedido esta bendición a todos Sus siervos. Algunos se han beneficiado de ello mediante la razón, y otros mediante las lenguas de los mensajeros (es decir, por la revelación). Por ello, Allah ha dicho: «Cuando llegaron a Semtüd'a, les mostramos el camino recto, pero ellos prefirieron la ceguera a la guía».
El segundo es que el siervo es ayudado al elevarse en los conocimientos y aumentar en obras justas, y al ser trasladado de un ḥāl (estado espiritual) a otro, como se indica en la aleya: «A quienes son guiados, Allah les aumenta la guía y les concede su taqwa (la conciencia de Dios)» (Muḥammad 47:17).
El tercero es la luz que nace en el ámbito de la walāya (amistad con Dios) y la nubuwwa (profecía). Con ello, Allah permite alcanzar aquello que no puede lograrse solo mediante la razón, lo cual adquiere la posibilidad de obligación y aprendizaje (imkān). (Mizān, 89)
Según nosotros, hudā (la guía) es que el murīd (el discípulo) esté con el shaykh, y el shaykh esté con Allah. No consiste en acertar en la interpretación de una orden mediante un conocimiento correcto (taʾwīl), sino en poder obedecer la orden sin interpretarla. (Tadbīrāt, 230)
