La hırqa del sufismo (ḥırqa-yı taṣawwuf, la capa del sufismo) es la prenda que viste el murīd (el discípulo) que entra bajo la autoridad del shaykh y se arrepiente en su presencia debido a diversos estados espirituales (aḥwāl).
Uno de sus resultados es que, así como el shaykh viste el exterior del discípulo, también reviste su interior con sus propios atributos, para que el discípulo pueda ponerse el vestido de la aspiración espiritual (murād). Así, esta es la vestidura de taqwa (la conciencia de Dios), tanto exterior como interiormente. Allah dice: ¡Oh hijos de Adán! Os hemos dado vestimenta para cubrir vuestras partes privadas y como adorno. Pero la vestidura de taqwa... esa es la mejor. (al-Aʿrāf 7:26)
Otro resultado es que la bendición (baraka) del shaykh alcanza al murīd a quien le ha dado la prenda con su mano bendita.
Otro más es que, durante la investidura de la prenda, el murīd alcanza el estado espiritual (ḥāl) que domina al shaykh. Este es un ḥāl tal que, con la ayuda de la luz sagrada (nūr), el shaykh, mediante su profunda y luminosa perspicacia (baṣīra), percibe que el murīd necesita a su shaykh para eliminar los velos que le impiden presenciar al Real (al-Ḥaqq) y para purificar sus inclinaciones. Cuando el shaykh toma conciencia del estado de quien se arrepiente en su presencia, sabe, por la luz del Real, lo que esa persona necesita. Pide a Allah que la luz descienda en el corazón del discípulo y que fluya de su propio interior al del murīd, hasta que el corazón del discípulo se caracterice por ella.
Otro de los resultados es la unión (wuṣla) entre el murīd y el shaykh. Por ello, el vínculo espiritual entre ambos se vuelve constante. El murīd, hasta alcanzar el límite de la madurez, recuerda a su shaykh como un verdadero padre en su conducta, acciones, carácter (akhlāq) y estados espirituales (aḥwāl). Esto es como en el hadiz del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él): "Los padres son tres: el que causó tu nacimiento, el que te enseñó y el que te educó." (Kāshānī, 159; Jāmiʿ, 82)
