Ḥuzn (la tristeza) es impedir que el nafs (el ego / alma inferior) se distraiga con la alegría... Rābiʿa al-ʿAdawiyya escuchó una vez a un hombre decir: "¡Quita de mí esta tristeza!" Ella le respondió: "¡Qué poca tristeza tengo! Si realmente estuvieras afligido, ni siquiera podrías respirar."
Sufyān ibn ʿUyayna también dijo: "Si una persona afligida entre la umma (comunidad) llora, Allah, el Altísimo, muestra misericordia a esa umma por ese llanto."
El ḥāl (estado espiritual) dominante de Dāwūd al-Ṭāʾī era el ḥuzn. Por las noches, suplicaba: "¡Oh Dios! Tu aflicción ha barrido todas las demás aflicciones de mí, se ha interpuesto entre mi sueño y yo."
Se ha dicho: "A una persona sobre la que caen constantemente nuevas desgracias, ¿cómo puede consolarse o escapar de la tristeza? El ḥuzn impide comer y beber, y el khawf (temor de Dios) impide pecar."
Cuando a uno de los sufíes se le preguntó: "¿Cómo se sabe que una persona está afligida?", respondió: "Por la abundancia de sus gemidos."
Sirrī al-Saqaṭī dijo: "Desearía que toda la tristeza de la humanidad fuera mía."
Los sufíes han presentado diversas opiniones sobre el ḥuzn, pero han coincidido en este punto: La tristeza relacionada con el Más Allá es digna de elogio, pero la tristeza relacionada con la dunyā (el mundo) no es algo digno de elogio.
No obstante, Abū ʿUthmān al-Ḥīrī sostiene que toda clase de ḥuzn es una virtud y un incremento (una cualidad valiosa) para el muʾmin (creyente). Sin embargo, la causa de la tristeza no debe ser una maʿṣiyya (pecado, desobediencia); el creyente no debe entristecerse por no poder cometer un pecado por tal o cual razón. Porque aunque la tristeza no eleve el rango del siervo, borra sus pecados. (Qushayrī, 71)
La ḥaqīqa (realidad interior) del ḥuzn es perder al amado y ser impedido de alcanzar el deseo. La ḥaqīqa del wajd (éxtasis) es obtener el deseo. La diferencia entre ḥuzn y wajd es la siguiente: ḥuzn es el nombre de la tristeza que recae sobre el nafs; wajd es el nombre de la tristeza que surge, según el amado, respecto a la parte de otro. Todos estos cambios se deben al destino.
