y baṣīra -i nāfiza (una baṣīra [visión espiritual] penetrante)
Hay cinco condiciones; si alguna de ellas se encuentra en una persona, no es válido que sea shaykh: ignorancia respecto a la religión, considerar lícitos los prohibidos para los musulmanes, intervenir en asuntos innecesarios, seguir el capricho y deseo en cada asunto, y estar involucrado en toda clase de acciones contrarias a la akhlāq (carácter moral). (Jāmiʿ, 15)
Los pobres (derviches) son los veraces que serán buscados en la presencia de Allah, quienes circunvalarán bajo el Trono del Misericordioso. El shaykh es responsable de ellos. Incluso si es solo por un instante, se les hace responsables por abandonar el dhikr (el recuerdo de Allah). (Nafahāt, 101)
Del murīd (el discípulo), aptitud; del shaykh, asistencia. (Nafahāt, 130)
Para el pobre (derviche), solo existe su shaykh. Lo pone ante sus ojos y mira desde allí, pues el movimiento de este mundo (dunyā) y el más allá se reúnen en él. El ṣādiq (el verdaderamente devoto) presencia estados (espirituales) asombrosos. (Nafahāt, 131)
Mi shaykh es mi qalb (el corazón), mi zawiya (retiro espiritual) es mi cabeza. Dondequiera que vaya, estos dos están conmigo. (Nafahāt, 133)
