Por su existencia, no ha podido alcanzar su origen. Sin embargo, Su decreto es permanente, Su esencia es fija, y el Real (al-Ḥaqq) es tanto shāhid (testigo) como mashhūd (el atestiguado; es decir, tanto testigo como objeto de contemplación). No es posible que Allah, el Altísimo, jure por algo que no sea Él mismo. Pues aquello por lo que se jura es quien es digno de ʿaẓama (majestad). Él no jura por nada que no sea Él mismo. (Futūḥāt, II, 474)
(Véase también: tajalli-istitār)
