ʿInāya (la solicitud divina) pertenece a la capacidad inicial para la manifestación interior y oculta (bāṭinī, ghaybī tajallī). Lo que se denomina ʿināya preeterna se refiere a proceder según un decreto previo y anterior. A esto se alude en la siguiente aleya: «¡Anuncia buenas nuevas a quienes tienen una alta posición de veracidad junto a su Señor!» (al-Isrāʾ 17:79). Esto concierne a una persona cuya inclinación desde el nivel barzají (intermedio) de su ḥaqīqa (realidad interior) hacia el nivel de posibilidad (imkāniyya) es escasa. De hecho, es posible que no tenga ninguna inclinación. Porque, en el nivel de ʿamāʾ (la nube de lo incognoscible), cuanto más alejado se está del lado de la posibilidad (imkān), más se realiza la ʿināya y la felicidad (saʿāda). Después de esto, ocurre la atracción (jadhba) desde el lado del amor (maḥabba) y de los preceptos (aḥkām). El secreto de la existencia (wujūdī sirr) que se nutre según la realidad (ḥaqīqa) alcanza su origen por la regla de la manifestación de su efecto. (Ravza, 265)
Los dos aspectos (wajhān) de la ʿināya son los dos aspectos de la hudā (la guía): la atracción (jadhba) y el viaje espiritual (sulūk). (Kāshānī, 48; Jāmiʿ, 103)
