He visto algo que debo explicar mutlaka.
Lo que he visto es del universo,
no de otra cosa.
Pero aquello que he visto,
es como el ser humano que proviene de su propia esencia,
una parte de la ayn (esencia) en su interior.
Viene para separar y gobernar,
en la ayn existía antes que las criaturas.
Todo lo que me llega, ya sea forma o significado, es Él,
excepto para una situación distinta de aquello de lo que la ayn se resguarda.
Si una persona no conoce por el oído ni ve por el ojo,
no se manifiesta la ayn de la que proviene,
sin que haya quien la oculte y proteja.
Supongamos que en Él hay kemâl (perfección) en su esencia,
porta una esencia de Él.
El líder del bien trajo el juicio sobre ellos,
el Rahmān (el Misericordioso) lo dispuso como ravh (alivio) y reyhān (fragancia).
Primero dijo 'elevaos' a uno,
luego 'humillaos' al otro,
para que se manifieste el juicio y el poder de la justicia.
¿No has visto mi afirmación en cada estado,
en la que insisto,
al transformarse en ser humano?
Lo dispuso de modo que se adecuara a toda forma,
equilibró cada una de sus partes,
fortaleció sus cimientos,
lo extrajo como un cuerpo,
lo creó a partir de los cuatro elementos fundamentales,
y le dio el nombre de cuerpo.
Sopló en él un ruh (espíritu) sagrado,
para proteger los ruh (espíritus),
y para destruir al shayṭān (demonio).
En la manifestación que estamos tratando, lo aparente se divide en dos partes: la primera es su manifestación particular. Esta manifestación, desde el punto de vista de al-Ḥaqq (la Verdad, es decir, Dios), no tiene una situación en la que pueda confiarse en sí misma. La segunda parte es aquella que, desde el punto de vista de al-Ḥaqq, tiene una situación en la que puede confiarse en sí misma. Esto es una condición exclusiva del insān-ı kāmil (el ser humano perfecto). Porque la forma divina lo protege, tiene una manifestación y una confianza propias.
El ser humano que no es insān-ı kāmil, así como los animales, las plantas, los cielos y el reino material, también tienen una manifestación propia. Todas ellas son bendiciones que al-Ḥaqq ha manifestado para el beneficio del insān-ı kāmil. Tienen una manifestación, pero no una confianza. Porque han sido creados con un propósito distinto de su propia ayn (esencia), es decir, han sido creados para servir a otros seres, especialmente al insān-ı kāmil.
El insān-ı kāmil, en cambio, es la persona que es el propósito mismo (el objetivo principal de la creación es el insān-ı kāmil). Porque él es la manifestación de la forma divina que es tanto Zāhir (lo manifiesto) como Bātin (lo oculto). Lo que se manifiesta a través de otro para una ayn que es bātin (oculta) no es la misma ayn (no puede ser una substancia o una existencia real). ¡Compréndelo!
El insān-ı kāmil permanece (no por sí mismo), sino por la baqāʾ (subsistencia) de Allah. Además, él permanece no por otra cosa, sino sólo por la ibqāʾ (el hecho de que Allah lo haga subsistir) de Allah. Ibqāʾ...
