Clásicos del sufismo · julio 8, 2026

insān (Glosario de Sufismo)

Elementos del ser humano; composición del ser humano Según los verificadores (muḥaqqiqūn), la composición de un ser humano perfecto consta de tres realidades: la primera es el rūḥ (el espíritu), la segunda es el nafs (el …

Elementos del ser humano; composición del ser humano

Según los verificadores (muḥaqqiqūn), la composición de un ser humano perfecto consta de tres realidades: la primera es el rūḥ (el espíritu), la segunda es el nafs (el ego / alma inferior), y la tercera es el cuerpo. Cada una de estas tres realidades se sostiene por un atributo particular. El atributo del rūḥ es el intelecto, el del nafs es el deseo (hawā), y el del cuerpo es la sensación. (Hujwīrī, 238)

Según nosotros, el ser humano consta de dos copias: una exterior (ẓāhir) y otra interior (bāṭin). La copia exterior se asemeja por completo al mundo, mientras que la copia interior se asemeja a la Presencia Divina (Ḥaḍra Ilāhiyya). En el ḥāl (el estado espiritual), el ser humano es, en significado y en ḥaqīqa (la realidad interior), un ser universal, pues el ser humano es el equivalente de todos los existentes. (Inshāʾ, 21)

Los círculos de tanzīh (trascendencia) y tashbīh (inmanencia) que hemos descrito: los círculos blancos rodeados por dos líneas negras son ejemplos de los círculos de tanzīh de la Presencia Divina. Allah, Exaltado sea, expresa Su abarcamiento de todas las cosas así: "En verdad, Él abarca todas las cosas." (al-Baqara 2:115) En otra aleya: "Allah abarca todas las cosas con Su conocimiento." (al-Ṭalāq 65:12) El círculo blanco separado por una línea redonda en el centro es el círculo humano. La parte desde la pequeña línea redonda única hacia la Presencia Divina es un ejemplo de la semejanza del ser humano con la Presencia Divina. La parte desde la línea más pequeña hasta el círculo más pequeño es un ejemplo de la semejanza del ser humano con el mundo de la creación. La sección dividida en cuatro dentro de ella es para enumerar los mundos en su totalidad. El pequeño círculo que rodea el centro es el círculo del mundo dado al ser humano como jalifa (viceregente). Las cuatro líneas fuera del centro, hasta el área abarcada por las divisiones entre los mundos, son ejemplos de la realización del secreto que hemos expuesto. (Inshāʾ, 24)

Los elementos en el ser humano son un depósito

Se le dio forma en él

al fuego, a la luz y al barro

El ser humano es autosubsistente, consigo mismo y por sí mismo

corpóreo y autosubsistente, no como otras sustancias

corpóreo, separado (mufāriq)

Subsistente por sí mismo o por otro

subsistente por otro, no subsistente,

corpóreo, inexistente,

corpóreo como los accidentes que no subsisten,

No hay ningún ser que tú conozcas

que quede fuera de Su medida

Quien lo alcanza por el intelecto

no sale de esta medida en sus juicios

Su nombre es ser humano

Su forma es el poseedor de kamāl (la perfección) en el cosmos

Su existencia da testimonio de la religión

Debe contener la medida, si la has medido

No le falta nada, ni tiene exceso alguno

Así que aférrate a ello

no te dejes engañar por las apariencias

La negación y el olvido dominan las apariencias

Cuando aparecen los signos de la obligación

emergen el mandato y la prohibición

el ser humano y shayṭān (satanás)

De cada atributo puede entenderse nuestra parte

la perfección de mi existencia

aun si hallas una deficiencia en la negación

puedes alcanzar la perfección

El ser humano tiene muchos estados en los que se reúnen los dos ḥāl (estados espirituales) llamados qabḍ (contracción) y basṭ (expansión). Llámalos si quieres hawf (miedo) y rajāʾ (esperanza), o waḥsha (extrañeza) y uns (intimidad), o hayba (temor reverencial) y taʾannus (familiaridad), o cualquier otra cosa. Sea el ser humano un ʿārif (gnóstico), un murīd (discípulo) de tamkīn (firmeza), o de talwīn (cambio), es imposible que no esté caracterizado por estos estados en cualquier momento, por cualquier razón o necesidad. (Rūḥ, 39)

No todo ser humano es un jalifa (viceregente). Pues, según nosotros, el ser humano animal (que es humano solo en forma) no puede ser jalifa. Asimismo, la masculinidad no es una característica específica del jalifa. Así, la forma completa de nuestra afirmación es que el jalifa es tanto hombre como mujer, pues ser humano abarca tanto al varón como a la mujer. La masculinidad y la feminidad son accidentes (aʿrāḍ). Aunque impliquen otras realidades, dado que todos los animales poseen masculinidad y feminidad, estos dos accidentes no se cuentan entre las especificidades de ser humano.

Cualquier realidad que exista en el cosmos, también existe en el ser humano. La palabra insān abarca todas las realidades y es un compendio honorable (el ser humano es la esencia de la existencia). La creación de las realidades divinas dirigidas a la creación del cosmos, confiadas al ser humano, está completamente orientada a la creación de esta humanidad ejemplar.

Ha habido desacuerdo sobre el significado de la palabra insān. Un grupo ha dicho que es Lāṭīf (sutil), otro ha dicho que es corpóreo, y otro ha dicho que es todo esto. La definición adecuada es esta: la palabra insān se ha usado en todos los sentidos mencionados por cada grupo.

También discrepamos sobre la nobleza del ser humano: ¿Es esta nobleza intrínseca a su esencia, o es un grado alcanzado después de manifestarse en Su propio ser (proviene de la creación, o se adquiere tras alcanzar al Real)? En cuanto a la insāniyya (humanidad) del ser humano, su aceptación plena se debe ya sea al conocimiento o a la viceregencia y