Se debe proteger las percepciones de las entidades, de los recuerdos carnales (nafsānī hātıra) y de los engaños de Satán. No se debe dar importancia a los pensamientos relativos a todo lo que no sea Allah (mā siwā). Pues en una narración se ha transmitido: La sabiduría desciende del cielo, pero no entra en un corazón (qalb) que alberga pensamientos sobre el mañana.
Asimismo, quien desee alcanzar la estación espiritual (maqām) del desvelamiento (kashf) y la contemplación (mushāhada) debe hallar sosiego mediante el amor, la atracción, la pasión y el anhelo de encontrarse con Allah el Altísimo, y debe esperar encontrarse con el Señor Altísimo realizando obras justas. (Jāmiʿ, 171)
El camino espiritual (sulūk) del sufí pobre (sulūk al-faqīr al-sūfī) es el recorrido del nafs (el ego / alma inferior) a través de las estaciones espirituales (maqām) y los estados espirituales (ḥāl), es decir, atravesando los grados de ascenso espiritual mediante elevaciones y descensos. En este asunto, no hay diferencia entre estar en retiro (khalwa) en la zawiya de su shaykh, viajar, o ser de la gente de los medios (ahl al-asbāb)—es decir, ocuparse de las causas mundanas—buscando el sustento durante el día para su vida mundana (dunyā) y regresando a casa por la noche.
En torno a estas estaciones que recorre el derviche han aumentado las palabras y las discusiones. Estas estaciones son como las etapas que atraviesa un viajero en su camino. Algunos sufíes han afirmado que la expresión extática (shaṭḥ) es en sí misma una estación espiritual (maqām). Otros han pensado que, según cierto grupo, el significado de fanāʾ (la aniquilación en Dios) es quedar libre de las restricciones legales (sharʿī) y abandonar la distinción entre las realidades (ḥaqīqa) y los juicios de las cosas. (Rihla, 204)
