Clásicos del sufismo · julio 8, 2026

el amor por lo creado (Glosario de Sufismo)

Se lo asigna a lo creado. Para beneficiarse de un kamāl (perfección) sensible o espiritual, busca estos al inclinarse hacia el semejante de la Esencia. (Ravza, 395) En la manifestación, después de los atributos, no hay …

Se lo asigna a lo creado. Para beneficiarse de un kamāl (perfección) sensible o espiritual, busca estos al inclinarse hacia el semejante de la Esencia. (Ravza, 395)

En la manifestación, después de los atributos, no hay nada excepto la Esencia. En este sentido, la Esencia es un grado más elevado que el nombre. (Insān II, 5)

(Él) es una substancia con dos accidentes y una Esencia con dos atributos. La ḥaqīqa (realidad interior, hüviyet) de esta substancia son el conocimiento y las fuerzas. Los dos atributos, el sabio y el juez, circulan en los canales de las fuerzas y se manifiestan externamente en forma de una triple fuerza. La fuerza alimentada por los conocimientos que posees, la colocas en un tercio de la realidad de esas fuerzas.

Si dices que el conocimiento es el origen, entonces las fuerzas son las ramas del conocimiento. O si dices que las fuerzas son la tierra, entonces en ese ḥāl (estado espiritual), el conocimiento se convierte en la cosecha. Este conocimiento se divide en dos: teórico (de palabra) y práctico.

El conocimiento teórico es el ejemplo que colocas en la forma de su imagen y con el que revelas la realidad de su imagen. El conocimiento práctico es la sabiduría que conduce al sabio a beneficiarse de su propio conocimiento y que lleva al administrador a decidir con su juicio.

Estas fuerzas también se dividen en dos partes: la primera son las fuerzas globales y detalladas (icmālī-tafsīlī). Su condición es la disposición natural, la rectitud del camino seguido, la solidez de la palabra, así como la perfección de la acción. La segunda son las fuerzas globales e imaginativas (icmālī-taḥyīlī). Su condición es la capacidad de distinguir la existencia de la substancia, su ocupación del espacio y la diferencia entre su dualidad (isnayniyya). La Esencia con dos atributos eres tú y yo. Para mí, es nuestro Dios contigo; para ti, es nuestro Dios con nosotros. Tú existes no por la aceptación del inteligible, sino por tu propia realidad. Tú existes por tus atributos de servidumbre, mientras que yo existo por mi aspecto de realidad. De lo contrario, no existo por la aceptación del inteligible. Yo, en cuanto a la aceptación del inteligible, soy desde el aspecto de mi realidad (inniyya). Yo soy uno de los juicios, y quien juzga es Allah.