Si esto es así, te vuelves idéntico a aquello que es descrito. Pero, como se explicó arriba, no es en la palabra, sino en la ḥaqīqa (la realidad interior)... Porque la palabra es cáscara, es un velo. Si rompes la cáscara, apartas el velo y llegas a la esencia, comprenderás en su verdadero sentido que el conocedor eres tú mismo. Entonces, el conocimiento se atribuye a ti. Esto es necesario (ḍarūrī). No hay necesidad de mayor énfasis ni de pruebas que refuercen el sentido. Porque el atributo depende de quien lo posee y le sigue. El atributo existe donde está su poseedor. Con la ausencia del poseedor, también desaparece.
Según los especialistas en lengua árabe, hay dos tipos de atributos: ṣifat-i faḍāʾiliyya y ṣifat-i fāḍiliyya. Las ṣifat-i faḍāʾiliyya son atributos relacionados con la esencia (el ser fundamental) de la persona, como el atributo de la vida. Las ṣifat-i fāḍiliyya, en cambio, están vinculadas a la persona, pero también pueden existir aparte de ella. Por ejemplo, ser el poseedor (ṣāḥib) de generosidad, o cualidades como hacer el bien. (Insān, I, 20)
¡Oh hijo, escucha este secreto difícil de comprender! Las perfecciones esenciales muy sublimes y trascendentes en el grado de la Esencia Divina (Ḥaḍrat al-Dhāt) son idénticas a la propia Esencia. Por ejemplo, el atributo del conocimiento, que se encuentra entre estos atributos manifiestos en el nivel más elevado, es idéntico a la Esencia Divina. La voluntad, qudra (el poder) y otros atributos son iguales. Nuevamente, en este nivel, la Esencia Divina es completamente conocimiento y completamente poder; es decir, la Esencia no es en parte conocimiento, en parte poder, etc. En ese nivel, la división y la fragmentación son imposibles. Las perfecciones que han sido abstraídas de la Esencia Divina, en el grado del conocimiento, se han diferenciado (es decir, estas perfecciones (kamālāt) se han expuesto en detalle gracias a Su conocimiento), y así, junto con la permanencia de la Esencia Divina, sublime y trascendente (sin ningún aumento ni disminución en Su Esencia), ha surgido una distinción entre estos dos grados. En comparación con la simplicidad indiferenciada del primer grado, que es la unidad (waḥdāniyya), en este (segundo) grado no hay nada que no esté incluido en este detalle y distinguido (diferenciado, hecho distinto uno de otro). Por el contrario, todas las perfecciones, cada una de las cuales es idéntica a la Esencia, han ingresado una por una al grado del conocimiento, han adquirido una existencia de sombra (zillī wujūd) en este segundo grado y han sido denominadas atributos. La existencia de este wujūd (existencia) de sombra también es posible sólo a través de su origen, la Esencia Divina.
Según el autor de los Fuṣūṣ (Ibn ʿArabī), las aʿyān al-thābita son precisamente aquellas perfecciones detalladas que han adquirido una existencia conceptual en este grado del conocimiento. Según la opinión de este humilde...
