Malāmat (melâmet) se presenta en tres formas. La primera es la rectitud de conducta (istikāmet-i seyr; rectitud en el modo de vida), la segunda es la malāmat intencional (kasd melâmeti) y la tercera es la malāmat de abandono (terk melâmeti). La malāmat de rectitud en la conducta (istikāmet-i siyer melâmeti) consiste en que la persona cumpla correctamente sus acciones, proteja su religión, vigile su comportamiento, nunca sea negligente en este aspecto y no muestre la más mínima dejadez. En esto, la persona no se preocupa por la aprobación del pueblo (halk) o es censurada por ellos en este asunto. Así, se distingue del pueblo.
La malāmat intencional (kasd melâmeti) es cuando una persona alcanza un alto rango entre la gente. Su qalb (el corazón) se inclina hacia este rango y se vuelve orgulloso entre ellos. Sin embargo, desea que su qalb se libere de ellos y se ocupe del Real (al-Ḥaqq).
El camino de la malāmat (Melâmet yolu) exige realizar acciones que no sean dañinas según la sharia (la ley sagrada) para que la gente le tome aversión. Este es su camino con la gente. Así, las personas se alejan de él.
La malāmat de abandono (terk melâmeti) es la siguiente: el kufr (la incredulidad) y el extravío (dalāla) dominan de tal manera a una persona que llega a defender el abandono de la sharia y el no seguirla. Esta persona afirma que lo que hace es malāmat. Este es el camino que sigue en la malāmat.
Quienes siguen el camino de la malāmat de rectitud no temen la censura de la gente, alejando así la hipocresía de sí mismos y evitando la ostentación. Caminan por el sendero que conocen como correcto en todo estado y circunstancia. Cualquiera sea el nombre que la gente les dé, para ellos no tiene importancia. (Hujwīrī, 77)
Ḥamdūn Qaṣṣār dijo: "La malāmat es abandonar la seguridad". Si una persona abandona su propia seguridad, las calamidades y desgracias de todos lados lo rodean. Se aparta de toda comodidad y costumbre con la esperanza de contemplar la majestad (ʿaẓama) y de ser poseedor (ṣāḥib) de un buen final. Finalmente, al ser rechazado por la gente, pierde la esperanza en ellos. Expulsa de su naturaleza el deseo de intimidad y familiaridad con la gente. Porque cuanto más separado esté de la gente, más estará con el Real (al-Ḥaqq). La gente de la malāmat se aparta de aquello a lo que todo el mundo (dunyā) aspira—es decir, la seguridad. Así, la himma (aspiración espiritual) (himma) de la gente de la malāmat es contraria a la himma de la gente, y la himma de la gente es contraria a la suya. De este modo, los malāmatíes, por sus cualidades, se convierten en personas de conciencia. (Hujwīrī, 79)
La perfección (kamāl) del amor es la malāmat, y la malāmat tiene tres aspectos, es decir, tres rostros: un rostro hacia la creación, un rostro hacia el amante y un rostro hacia el amado. El rostro dirigido a la creación es la espada de los celos del amado, para que el amante no mire a otros. El rostro dirigido al amante es la espada de la agudeza del momento, para que siempre se alimente del amor, no ate su qalb a otra cosa y no busque nada más. (Sawāniḥ, 23)
El malāmatī (melâmeti) es diferente del sufí (Süfi). El malāmatī es aquel que no muestra sus buenas acciones ni oculta sus malas acciones, mientras que el sufí no se ocupa de la gente.
