Las merātib-i kulliyya (grados comprehensivos) son seis. Estos son: el grado de Ahadiyya (la estación de la Unicidad Divina), las merātib-i ulūhiyyet (grados de divinidad); la wāḥidiyya (la estación de la Unidad Divina), que es el grado de la Presencia Divina; el grado de los espíritus mujarrad (abstractos); el grado del mundo de mithāl (el reino imaginal) y malakūt (el mundo espiritual), que es el grado de los nufūs-i āmila (las almas actuantes); el grado del mundo de shahāda (el mundo del testimonio), que es el grado de mulk (el mundo corporal); y el grado del ser comprehensivo, el Hombre Perfecto (insān-i kāmil), que es el lugar de manifestación (majlā) y la forma de la reunión de todas las cosas. Hemos dicho que hay cinco lugares de manifestación (majlā), pero seis grados. Esto se debe a que el majlā es el lugar donde estos grados se manifiestan. La esencia de Ahadiyya no es el lugar de manifestación de nada, pues allí no existe ninguna multiplicidad. De hecho, allí no hay ni conocimiento ni conocido. Por esta razón, el grado de la Esencia es el grado principal en el que se ordenan los descensos (tanazzulāt) de los otros grados. Todos los demás grados son lugares de manifestación, ya sean internos o externos. El lugar de manifestación del grado de Ahadiyya es únicamente el Hombre Perfecto (insān-i kāmil)... (Kāshānī, 82; Jāmī, 97)
Los mundos y presencias (avālim y ḥaḍarāt) denominados merātib-i kulliyya son los lugares de manifestación y aparición de las realidades (ḥaqīqat) que se atribuyen tanto al Real (al-Ḥaqq) como a la creación, según su nisba (relación). Los aspectos de las presencias (ḥaḍarāt) atribuidos al Real incluyen divinidad, misericordia y necesidad de existencia; los atribuidos a la creación incluyen pobreza, no-ser y contingencia. Los que pertenecen al Real son por vía de origen, conocimiento y voluntad; los que pertenecen a la creación provienen de la dependencia (seguir al Real, venir tras Él). Entre todos ellos, hay realidades que son universales, como la realidad del ser humano y el conocimiento, y otras que son particulares, como Zayd y su conocimiento, así como aquellas que son esenciales y accidentales, como el habla y la vida. (Ravza, 586)
También se ha dicho que hay ocho grados. Estos son: mulk (el mundo corporal), malakūt (el mundo espiritual), jabarūt (el mundo del poder), aʿyān-i thābita (arquetipos inmutables), el mundo de los Nombres Divinos y el mundo de los atributos trascendentes (ṣifāt subḥān). Es decir, wāḥidiyya, el grado de la singularidad de la Esencia de Ahadiyya. El Real (al-Ḥaqq) es la Esencia, la Esencia misma y muṭlaq huwwiyya (ipseidad absoluta). Él es el fin último; nada más allá de Él puede ser comprendido, aprehendido o visto. Se ha dicho que el octavo grado es el grado del lugar de manifestación divino y universal. Porque el octavo grado es el lugar de manifestación del séptimo, el séptimo del sexto, y así sucesivamente, cada grado siendo el lugar de manifestación del que le precede. (Jāmī, 97)
