Clásicos del sufismo · julio 8, 2026

mevt-i ebyaz (la muerte blanca)

El hambre es el adorno de los amigos de Allah (ahl Allāh). Con esto me refiero a la costumbre de practicar el hambre. Esto es mevt-i ebyaz (la muerte blanca). En la vía del sufismo (taṣawwuf), el hambre considerada …

El hambre es el adorno de los amigos de Allah (ahl Allāh). Con esto me refiero a la costumbre de practicar el hambre. Esto es mevt-i ebyaz (la muerte blanca).

En la vía del sufismo (taṣawwuf), el hambre considerada apropiada para los justos (ṣāliḥūn) es aquella que reduce los excesos de la naturaleza (individual) y elige desear el mundo sin necesidad de actuar para obtenerlo. Si la aspiración aumenta, busca el atributo de Samadiyya (Autosuficiencia Divina). Su límite para nosotros es un ayuno de un día. Si a esto se añade la vigilia, se convierte en un hambre legítima y voluntaria. Para nosotros, este es solo un camino que puede considerarse legítimo. Si Allah no hubiera limitado este estado de necesidad para la gente común (ʿawām), su estado no se acercaría a este nivel.

La persona no puede conocer mejor que su Señor los beneficios que llegan al siervo por el aumento del hambre. Tal pensamiento es el colmo de la mala educación. Si, durante la noche (en la adoración) y en su aniquilación (fanāʾ), se encuentra alimentado y saciado por otro estado, y si encuentra su efecto en su fuerza, en la salud de su intelecto y en la preservación de su temperamento, alcanza lo que desea. No es apto para el hambre.

Nuestro discurso sobre el hambre, aunque se refiera a Aquél que lo lleva al estado de absorción (istighrāq), es tal que, como Abū Uqqāl, puede interponerse entre él y el hambre una fuerte afluencia (wārid). Si obtiene algún beneficio de esto, esto es lo que los sufíes pretenden y buscan. Si no obtiene beneficio, esto es una enfermedad, y este estado debe ser remitido a un médico. Esta no es una situación buscada por los sufíes.

El hambre de los grandes, sin embargo, es hambre forzada (iḍṭirārī). Aquello que conduce al hambre en ellos se convierte en una costumbre (malaka) que no desaparece ni en el hambre ni en la saciedad. Solo se conforma con poco. Sin embargo, se abstienen de lo lícito (ḥalāl) ya sea para tener vigor en los actos de obediencia o para aligerar la cuenta. (Futūḥāt, I, 184)

Mevt-i ebyaz es el hambre. Porque el hambre ilumina el interior de la persona y hace brillar el rostro del qalb (el corazón). Si el sālik (viajero espiritual) no llena su estómago y continúa permaneciendo hambriento, muere con la muerte blanca, en contraposición a la mevt-i esved (muerte negra).

Es entonces cuando da vida a su inteligencia. Porque la glotonería mata la inteligencia. Quien mata su glotonería, revive su inteligencia. (Kāshānī, 92; Jāmiʿ, 100)