ḥaqīqa (la realidad interior), a pesar de las perfecciones (kamālāt) que se reflejan en ellas, son en esencia los fundamentos de todo mal y deficiencia, es decir, los ademat (plural de ʿadam, inexistencias). Esta visión requiere explicaciones detalladas que deben ser escuchadas con el oído del intelecto.
¡Que Allah te guíe! ʿAdam (la inexistencia) es el equivalente (muqābil) de wujūd (la existencia) y se le opone. Así como, en este ḥāl (estado espiritual), wujūd, en el nivel de ijmāl (estado indiferenciado), es la misma esencia de todo bien y perfección, así también ʿadam (la inexistencia) es en sí misma la fuente de toda clase de mal y deficiencia, e incluso es la misma esencia de todo mal y corrupción. Asimismo, así como este ʿadam, que es el equivalente de wujūd, no se atribuye a la naturaleza de ʿadam por vía de derivación (ishtiqāq), tampoco wujūd, en el nivel de la raíz de la raíz, puede atribuirse a la Esencia divina (Dhāt) por vía de derivación. Así como no puede afirmarse que ʿadam se derive de ninguna esencia, tampoco puede decirse que wujūd se derive de la Dhāt. No es posible decir que la naturaleza en ese nivel sea inexistente, pues eso es la inexistencia pura (ʿadam-i maḥḍ). En el nivel de conocimiento detallado (tafsīl) relativo a la naturaleza de este ʿadam, las partes (ajzāʾ) de esa naturaleza también se describen por ʿadam, y en este caso, el ʿadam en este nivel puede ser afirmado por vía de derivación. (Mektūbāt, I, 210)
El concepto (mafhūm) de ʿadam se deriva de la naturaleza de la ʿadamiyya indiferenciada (inexistencia fundamental colectiva, aún no detallada), y es como su sombra. Como se explicará más adelante, este ʿadam puede atribuirse por derivación a todos sus individuos detallados (es decir, se dice que todos los tipos particulares de inexistencia se derivan de él). Así como, en el lado de wujūd, en el nivel de ijmāl, el Hazrat de Wujūd (Hazrat-i Wujūd) es la misma esencia de todo bien y perfección (kamāl), y en el nivel de conocimiento detallado, cada individuo de bien y perfección se distingue de los demás, así también, en el nivel de ijmāl, este ʿadam es la fuente de todo mal y corrupción, y cada individuo de mal y corrupción se distingue en el conocimiento divino (ʿilm) de Allah.
Cada individuo de estas perfecciones existenciales, en el nivel del conocimiento, se refleja sobre el individuo correspondiente de deficiencia relacionado con ʿadam. Así, las formas intelectuales de cada uno se mezclan con las del otro. Estos ʿadam, que no son sino mal y deficiencias, están presentes junto con las perfecciones que se reflejan en ellos. Sin embargo, sobre ellos se manifiestan estas deficiencias y males. Estas son las naturalezas de los existentes posibles (maḥiyyāt al-mumkināt) en el nivel del conocimiento, para los cuales es necesario el conocimiento detallado.
El objetivo de este capítulo es mostrar que estos ʿadam son los orígenes y sustancias de las naturalezas mencionadas, y que estas perfecciones son como las formas de los estados dentro de ellas. Según la opinión de este humilde, los aʿyān-i thābita (entidades fijas) no son sino estos ʿadam y perfecciones que se mezclan entre sí.
Así, Allah, el Omnipotente, en el momento que quiere, en el nivel del conocimiento llamado la esencia de los existentes posibles (māhiyyat al-mumkināt), ha coloreado esta naturaleza de ʿadamiyya, que ha sido reflejada por esos ʿadam, con el tinte de la existencia sombría (wujūd-i ẓillī), junto con las perfecciones de la existencia sombría y las cosas necesarias. De este modo, los ha creado como existentes externos, y también los efectos externos...
