ḥaqīqa (la realidad interior), a pesar de las perfecciones (kamālāt) que se reflejan en ellas, son en esencia los fundamentos de todo mal y deficiencia, es decir, los 'adamāt (no-existencias, ausencias). Esta visión requiere explicaciones detalladas que deben ser escuchadas con el oído del intelecto... (Maktūbāt, I, 210)
Oh, Tú que revelas los secretos
Has mostrado misericordia, oh, el de gloria suprema
Nos has salvado de los extraños
mi corazón está en el fuego
mi pensamiento está en ḥayra (el asombro)
mis ojos se deslumbran por la luz
Vimos la Esencia (al-Dhāt) en Tus espejos
Si fuera imposible percibir
¿podríamos alguna vez contemplarlo?
mientras mi fuerza está intacta
Tu significado resplandece
así pudo mi percepción alcanzarte
sólo mediante la contemplación pude verte
relampagueó el rayo de Tu Esencia
desde la manifestación de mi amor con Él
todo lo demás desapareció de mi vista
mi corazón fue pulido y se abrió
La Esencia (la Esencia del Real, es decir, Dios) no acepta descripción (naʿt) ni atributo (ṣifa); nisba (relación) y atribuciones han sido eliminadas de Ella. (Nafahāt, 54)
El Nombre Rabb (Señor) recibe autorización del Nombre Raḥīm (el Misericordioso), el Nombre Raḥīm del Nombre Raḥmān (el Compasivo), el Nombre Raḥmān del Nombre Allah, y el Nombre Allah recibe autorización de la Esencia (al-Dhāt). (Nafahāt, 62)
