Clásicos del sufismo · julio 8, 2026

rabbü'l-erbâb

(rutebu'l-asmā) rabbü'l-erbâb (el Señor de los Señores, el Educador de los educadores): Esto es al-Ḥaqq (la Realidad). Su ser al-Ḥaqq es, asimismo, por ser el origen de todos los nombres y el fin último de todas las …

(rutebu'l-asmā) rabbü'l-erbâb (el Señor de los Señores, el Educador de los educadores): Esto es al-Ḥaqq (la Realidad). Su ser al-Ḥaqq es, asimismo, por ser el origen de todos los nombres y el fin último de todas las metas, como el ism-i aʿẓam (el Nombre Supremo) y la primera taʿayyun (auto-manifestación). Todas las demandas se dirigen a Él, y Él abarca todas las demandas. Allah ha señalado este estado con la siguiente aleya: "Ciertamente, el retorno final es solo a tu Señor" (an-Najm 53:42). Por esta razón, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) es el punto de manifestación de la primera taʿayyun, y la rubūbiyyet (señorío) también le pertenece a él. Esta es la mayor rubūbiyyet.

Sabed que los nombres del Señor son de tres clases: nombres esenciales (ism zātī), nombres atributivos (ism waṣfī) y nombres activos (ism fiʿlī). Un nombre, en relación (nisba) con rabbü'l-ʿizzet (el Señor de la Majestad)

y como taʿayyun (auto-manifestación), se usa o bien para la esencia—lo cual, como en los nombres Ghanī (el Autosuficiente), Awwal (el Primero) y Ākhir (el Último), es un estado relativo condenado a la inexistencia—o, como en los nombres Quddūs (el Santísimo) y Salām (la Fuente de Paz), es un nombre no relativo. A estos se les llama asmāʾ al-dhāt (nombres de la Esencia) o significados de existencia (maʿānī wujūdī), porque la razón no los ve como un añadido a la Esencia fuera de la razón. Un nombre así, como Ḥayy (el Viviente) y Wājib (el Necesario), no depende de la intelección de otro, o, como ʿAlīm (el Omnisciente) y Qadīr (el Omnipotente), depende de la intelección de otro sin que este exista. A estos se les llama asmāʾ al-ṣifāt (nombres de los atributos). Aquellos que dependen de la existencia de otro, como Khāliq (el Creador) y Rāziq/Rezzāq (el Sustentador), se llaman asmāʾ al-afʿāl (nombres de los actos), pues son la fuente de los actos. (Kāshānī, 148; Jāmiʿ, 84)