Savāmiʿ-i dhikr son los estados espirituales (ḥāl) y las estaciones espirituales (maqām) que protegen a los practicantes del dhikr (dhikr ehli) de todo aquello que no sea el objeto de su recuerdo, y les permiten concentrar toda su aspiración espiritual (himma) en lo recordado. (Kāshānī, 141; Jāmiʿ, 88)
(Véase también: dhikr/adhkār)
savārif! ,e ) (deficiencias; negligencia)
Savārif (los obstáculos y aquello que aparta del camino) son deficiencias (kusūr) o negligencia (taqsīr). Kusūr es una enfermedad que impide el avance espiritual (sulūk), o una ocupación necesaria para proveer el sustento del propio nafs (el ego / alma inferior), la familia y quienes están a su cargo. Tal persona se considera excusada y no se le reprocha por ello. Sin embargo, esta persona queda privada de la cumbre de la perfección (kamāl). No hay otro remedio para eliminar estos obstáculos que recurrir a Allah, el Altísimo.
Taqsīr, en cambio, se divide en dos: ignorancia (jahl) y predominio de la pasión (shahwa). La ignorancia consiste en no conocer los bienes relacionados con la Otra Vida, su valor, y que las riquezas del mundo (dunyā) son insignificantes y sin valor en comparación (nisba) con la Otra Vida.
Existen dos grados de ignorancia: El primero proviene de la negligencia (ghafla) y de no haber encontrado un guía espiritual (murshid) que pueda despertar a la persona. Su remedio es fácil. Para ello, es necesario que en cada región haya sabios y predicadores que despierten a la gente de su negligencia y los orienten del mundo hacia la Otra Vida, y que posean fuerza espiritual (sawla). Sin embargo, no como muchos predicadores de nuestro tiempo, pues su estilo ha envalentonado a la gente para cometer pecados y ha hecho que la religión se perciba como algo trivial.
El segundo grado de ignorancia es la creencia de que la felicidad reside en los placeres mundanos (ladhdhāt), en tener autoridad, que la Otra Vida no existe realmente, o—que independientemente de las acciones, para cada creyente (muʾmin)—basta solo con tener iman (la fe), o que la generosidad y misericordia de Allah garantizarán Su perdón, o que uno no posee ninguna deficiencia del tipo que se encuentra en los desobedientes, y que las propias faltas no impiden recibir misericordia. (Mīzān, 82)
