El hambre es nūr (luz), la saciedad es nār (fuego). En cuanto a shahwa (deseo/apetito), es como la leña, que provoca el incendio. Es un fuego tal que no puedes apagarlo hasta que quema a su poseedor. (Qushayri, 73)
El placer no es sino la percepción de aquello que se desea y se anhela. Shahwa, siendo común a todos los seres vivos, es la excitación del nafs (el ego / alma inferior) para esforzarse por lo que desea, ya sea intelectual y físicamente en algunas criaturas, o solo físicamente en otras, con el fin de alcanzar lo deseado. (Mīzān, 92)
Hay dos tipos de shahwa: La shahwa accidental (shahwa-i ʿāriḍī) es el deseo falso cuya obediencia está prohibida. Aunque algún día pueda serle útil a una persona, no es apropiado que una persona inteligente haga de seguirla un hábito y no regrese jamás. Porque si no regresa, los accidentes presentes en ese deseo pueden llegar a dominar a la persona inteligente.
La otra es la shahwa esencial (shahwa-i dhātiyya). A esta se debe seguir. Debido a la suavidad de su naturaleza, es posible que el temperamento de una persona sea reformado en este deseo. En la reforma de su temperamento está su propia salvación, y en la reforma de su religión está su felicidad. Sin embargo, solo la sigue de acuerdo con el mīzān (balance/medida) divino establecido por el Legislador. Este es el dictamen enseñado por la sharia (la ley sagrada). En la sharia existen tanto rukhsah (dispensa) como ʿazīmah (rigor).
