Clásicos del sufismo · julio 8, 2026

sili (Glosario de Sufismo)

De este modo, abarca tanto los aspectos ḥukmī (relativos al juicio) como wujūdī (relativos a la existencia) (tanto en cuanto a la norma como al ser), tanto la esencia (dhāt) como el atributo (ṣifa), tanto lo necesario …

De este modo, abarca tanto los aspectos ḥukmī (relativos al juicio) como wujūdī (relativos a la existencia) (tanto en cuanto a la norma como al ser), tanto la esencia (dhāt) como el atributo (ṣifa), tanto lo necesario (lāzim) como lo contingente (ʿaraḍ), tanto lo esencial como lo accidental; reúne en sí tanto la ḥaqīqa (la realidad interior) como la metáfora (majāz). Todo lo que oyes y percibes externamente no es sino una sutileza entre las sutilezas del ser humano, o una parte de las realidades entre las realidades del ser humano.

En este ḥāl (el estado espiritual), el ser humano: es la Verdad (al-Ḥaqq), es la esencia (dhāt), es el atributo (ṣifa), es el Trono (ʿarsh), es el Escabel (kursī), es la Tabla (lawḥ), es el Cálamo (qalam), es el ángel, es el yinn, son los cielos y sus estrellas, son las tierras y todo lo que hay en ellas, es el mundo (dunyā) y su ámbito, es el más allá y su ámbito, es la existencia (wujūd) y todo lo que contiene. Él es la Verdad (al-Ḥaqq) y la creación (khalq). Es preeterno (qadīm) y originado (ḥādith). Felicito a quien conoce su nafs (el ego / alma inferior) como yo la conozco, pues quien conoce su nafs, conoce a su Señor. (Marātib, 41)

El ser humano, en cuanto a su humanidad (bashariyya), es una parte de wujūd (la existencia); pero wujūd, en cuanto a su ḥaqīqa (realidad interior), es una parte del ser humano. (Nafahāt, 80)

El ser humano, en wujūd (la existencia), sólo ve lo que está impreso en su qalb (el corazón)—aquello que sigue, obedece o se encuentra en su naturaleza—aunque la acción haya parecido manifestarse en otro. (Nafahāt, 83)