Es el primero de los talismanes. Las formas de los grabados subsisten gracias al talismán del qutb (el eje espiritual). Si no fuera así, no habría modo de que sus efectos se produjeran y se establecieran. Si no existiera la verificación del talismán del qutb, no sería posible la manifestación de la forma grabada. Ese talismán es un espejo: si no imaginas una figura (molde, forma) frente a su círculo, el espejo no puede reflejar nada. Si no hubiera una forma delante de él, ¿cómo podría aparecer un reflejo en el espejo? Así como no es posible que exista una forma en el espejo sin correspondencia, tampoco es posible que tal forma se manifieste en otro lugar que no sea el espejo. Incluso cuando hay una existencia frente al espejo, no es posible que lo que aparece de más en el espejo sea otra cosa distinta al espejo mismo. Porque el espejo no está enfrentado a otra cosa para que pueda haber algo más en él. Entonces, ¿cómo sería posible que tú digas: "He visto en ese espejo algo llamado 'otra cosa'?" (Insān, I, 10)
La cosa requiere reunión (concentración). El enmüzeç (mezcla noble) implica la nobleza, mientras que el rakim (mezcla vil) implica la vileza. Cada uno de ellos es independiente en su propio mundo y navega en su propia esfera. Si vistes al enmüzeç con una cualidad del rakim, la ley del enmüzeç deja de aplicarse sobre él. Si vistes al rakim con una de las cualidades del enmüzeç, no podrás ver al rakim en él, porque se manifiesta algo que no le corresponde a la cualidad que le has atribuido. Si atribuyes la esencia (zāt) a uno de estos dos y no al otro, entonces necesitas una segunda esencia, y así caes en shirk (asociar copartícipes a Dios).
Si la esencia actúa en algo que pertenece al enmüzeç con la fuerza del rakim, a esto lo llamas zāt-ı urūc (ascenso de la esencia). Si la esencia actúa en algo del rakim con el poder del enmüzeç, a esto lo llamas zāt-ı tenezzül (descenso de la esencia). Si la esencia actúa para una parte con la fuerza del rakim, lo llamas rakim. Si la esencia actúa para el enmüzeç con el poder del enmüzeç, a esto lo llamas enmüzeç. Si la esencia es puramente sobre la Esencia, allí no hay ni nombre ni forma. En estas expresiones, por rakim nos referimos al siervo; por enmüzeç, a nuestro libro Kutbü'l-'acâib felekü'l-garâib; y por zāt, a nuestro libro Insān-ı Kāmil sobre el conocimiento de las cosas en la eternidad y la perpetuidad. (Insān, I, 11)
