El suyūd (prosternación), que proviene de todo ser que realiza la prosternación, es presenciar su origen del cual está ausente cuando se encuentra en el estado de ser una rama (farʿ). Cuando uno abandona su esencia original (aṣliyya) y se ocupa de su aspecto derivado (farʿiyya), se le dice: "¡Busca aquello que te es ausente! Ese es el origen del cual has surgido." El cuerpo ha hecho suyūd ante la tierra, que es su origen. El espíritu (rūḥ) ha hecho suyūd ante el Espíritu Universal (al-Rūḥ al-Kullī) del cual ha surgido. El secreto (sirr) ha hecho suyūd ante su Señor, por quien ha alcanzado su estación (martaba). Todos los orígenes están ausentes. ¿No ves que, cuando los orígenes están ausentes en el ḥāl (el estado espiritual), las cosas que aparecen en los árboles (los frutos que brotan después, aunque sus orígenes no se ven)? (Futūḥāt, TI, 100)
Cuando nos volvimos negligentes en suplicar a nuestro Señor
otras formas de negligencia se abatieron sobre nosotros
el horizonte de la cercanía se oscureció
vinieron a la mente nuestros límites
cayeron nuestras lágrimas
Mi Señor había ordenado la prosternación por nuestro error
y Satanás ardió
con una bajeza amasada de anhelos
El suyūd es la sumisión del qalb (el corazón) a los mandatos de su Señor. (Jāmiʿ, 54)
