Clásicos del sufismo · julio 8, 2026

takrīb (Glosario de Sufismo)

Takrīb es cuando el sālik (viajero sincero en la senda sufí) entra en la reclusión (khalwa) cumpliendo sus condiciones, persevera en el dhikr (el recuerdo de Dios) y no abandona el dhikr hasta que el nafs (el ego / alma …

Takrīb es cuando el sālik (viajero sincero en la senda sufí) entra en la reclusión (khalwa) cumpliendo sus condiciones, persevera en el dhikr (el recuerdo de Dios) y no abandona el dhikr hasta que el nafs (el ego / alma inferior) se habitúa a él mediante la repetición constante, sin ningún deseo ni intención. Incluso si guarda silencio o cesa intencionadamente el dhikr, no se separa ni se aparta de él; más bien, el dhikr continúa fluyendo espontáneamente. Si la lengua calla y el dhikr se difunde por el cuerpo como el alimento se dispersa en el cuerpo, esto no se percibe. Hay una fuerza en el dhikr; aunque esta fuerza desaparezca, su efecto no se desvanece. Así se comprende el flujo y el beneficio del dhikr.

Cuando se alcanza este dhikr, esa fuerza lo expande, extendiéndolo hasta los ámbitos de Allah y hasta los límites últimos de Sus secretos. Así, las luces del Real (al-Ḥaqq) que descorren los velos de la existencia comienzan a manifestarse ante la persona. Esto ocurre según su nisba (vínculo espiritual), su esfuerzo (gayra), su capacidad y el grado de su ikhlas (sinceridad), ya sea por medio de la perspicacia y el análisis espiritual, el desvelamiento y la representación, o la expresión y el taʿlīm (enseñanza). De este modo, accede a los tesoros del ghayb (lo oculto). Pues ahora se ha convertido en un espejo y está eternamente frente a la existencia. Tras este desvelamiento, si se ocupa o se deja cautivar por algunas de las maravillas que presencia, el murīd (el discípulo) puede tropezar como resultado.

En este ḥāl (estado espiritual), se le encomienda (por Allah) y se vuelve firme. Así, incluso antes de abandonar el lugar de la reclusión, se le conduce a las formas de los existentes y a las realidades del desvelamiento. Sin embargo, también se hace evidente en ese momento que estos no son el objetivo final. En todo estado, comprende—temiendo la ira de Allah Altísimo y Su rechazo—que ninguna de las estaciones en las que es interpelado, visitado o mantenido por la dirección divina es la meta buscada.

Cuando se aniquila (fanāʾ) de la existencia y de la contemplación de los mundos, la existencia del Creador (al-Mukawwin)...