Takrīb es cuando el sālik (viajero sincero en la senda sufí) entra en la reclusión (khalwa) cumpliendo sus condiciones, persevera en el dhikr (el recuerdo de Dios) y no abandona el dhikr hasta que el nafs (el ego / alma inferior) se habitúa a él mediante la repetición constante, sin ningún deseo ni intención. Incluso si guarda silencio o cesa intencionadamente el dhikr, no se separa ni se aparta de él; más bien, el dhikr continúa fluyendo espontáneamente. Si la lengua calla y el dhikr se difunde por el cuerpo como el alimento se dispersa en el cuerpo, esto no se percibe. Hay una fuerza en el dhikr; aunque esta fuerza desaparezca, su efecto no se desvanece. Así se comprende el flujo y el beneficio del dhikr.
Cuando se alcanza este dhikr, esa fuerza lo expande, extendiéndolo hasta los ámbitos de Allah y hasta los límites últimos de Sus secretos. Así, las luces del Real (al-Ḥaqq) que descorren los velos de la existencia comienzan a manifestarse ante la persona. Esto ocurre según su nisba (vínculo espiritual), su esfuerzo (gayra), su capacidad y el grado de su ikhlas (sinceridad), ya sea por medio de la perspicacia y el análisis espiritual, el desvelamiento y la representación, o la expresión y el taʿlīm (enseñanza). De este modo, accede a los tesoros del ghayb (lo oculto). Pues ahora se ha convertido en un espejo y está eternamente frente a la existencia. Tras este desvelamiento, si se ocupa o se deja cautivar por algunas de las maravillas que presencia, el murīd (el discípulo) puede tropezar como resultado.
En este ḥāl (estado espiritual), se le encomienda (por Allah) y se vuelve firme. Así, incluso antes de abandonar el lugar de la reclusión, se le conduce a las formas de los existentes y a las realidades del desvelamiento. Sin embargo, también se hace evidente en ese momento que estos no son el objetivo final. En todo estado, comprende—temiendo la ira de Allah Altísimo y Su rechazo—que ninguna de las estaciones en las que es interpelado, visitado o mantenido por la dirección divina es la meta buscada.
Cuando se aniquila (fanāʾ) de la existencia y de la contemplación de los mundos, la existencia del Creador (al-Mukawwin)...
