Takyid es un atributo atribuido al intelecto. Kashf (desvelamiento) está dirigido hacia los mumkināt (existentes posibles); el intelecto no es capaz de esto. El absoluto (mutlaq) se atribuye al Real (al-Ḥaqq). No has comprendido que el absoluto mismo está sujeto a takyid (restricción, delimitación). La esencia y la razón de takyid es distinguir entre las ḥaqīqas (realidades) para que no se confundan entre sí. El absoluto (mutlaq) es, de hecho, en sí mismo un takyid, pues el mutlaq se distingue de lo que está restringido (muqayyad), y por el mutlaq mismo se impone la restricción (queda registrado, delimitado). Él (el Real) es especialmente denominado Ḥalīm (el Indulgente), en el sentido de no apresurarse. Su concesión de plazo a Su siervo merecedor es para que el siervo reciba (la recompensa por) su acción en el momento señalado. Por esta razón, el Real impide que el siervo reciba inmediatamente (la recompensa por) lo que ha hecho en el mismo momento en que lo merece. Por esto, Él es llamado Ṣabūr (el Paciente). Aquí, no hay ningún absoluto que no esté sujeto a takyid, pues el ser creado y restringido (kevn) se distingue del ser absoluto (mutlaq) por Su takyid. Él lo ha delimitado mediante la absolutidad (itlāq) (por el absoluto o por la denominación). En toda forma, es Su manifestación. Porque es Su propia existencia (wujūd), su aceptación es el juicio para todo existente posible. La misma esencia de la existencia (ʿayn al-wujūd) lo ha restringido por los juicios de los existentes posibles. (Futūḥāt, II, 214)
(Véase también: ʿaql)
