Ocurre. El aspecto de waḥdāniyya (la unicidad de Dios) consiste en la reunión de los mundos del mandato (ʿālam al-amr) y de la creación (ʿālam al-khalq). Tras la purificación (taṣfiya) y la refinación (tazkiya), la persona adquiere un aspecto diferente para cada uno de estos mundos. Por ejemplo, cuando alguien desea obtener una pasta compuesta (maʿjūn) que afecta a diversas dolencias, primero muele cada ingrediente por separado hasta convertirlo en polvo. Luego los reúne todos en una mezcla con la consistencia de una papilla y miel. Para las dolencias mencionadas, así se obtiene otro aspecto. De este modo, surge el nombre de una pasta para esas dolencias. De manera similar, para las diez facultades sutiles (laṭīfa), se adquiere un aspecto distinto para cada una.
La superioridad, la luminosidad y la amplitud de estas laṭīfa en este maqām (estación espiritual) y en las maqāmāt siguientes se caracterizan por muchas cualidades elevadoras. Sin embargo, no poseen más variabilidad (talwīn, cambio, transición de un estado a otro) que las maqāmāt anteriores. La relación (nisba) de cada maqām anterior con el precedente es como la relación de la cáscara con el núcleo.
En cuanto al tercer grado, que consiste en el tajarrud (abstracción) y es la perfección (kamāl) de los profetas ulu’l-ʿazm (dotados de gran resolución), en este maqām, el aspecto de waḥdāniyya es el nivel en el que se produce la afluencia de la gracia (fayḍ) en cuanto a la perfección de las ciencias y la abundancia de luces. En este maqām, se actúa con murāqaba (vigilancia espiritual) de la Esencia, cuya fuente es la perfección de los profetas dotados de gran resolución. En este maqām, se desvelan los secretos de las letras disyuntas (muqaṭṭaʿāt) y de las similitudes (tashbīh) del Corán. Algunos grandes son dotados de los secretos que se producen entre el amante (muḥibb) y el Amado (Maḥbūb) en este maqām. Esta bendición les es concedida como un don especial de lo Divino, como una porción debida a su seguimiento del Mensajero (la paz sea con él). (Jāmiʿ, 69)
La manifestación de la Esencia (tajallī-yi dhātī) es diferente de la manifestación de los atributos (tajallī-yi ṣifātī). Por ello, está sujeta a los dictámenes de la abstracción (tajrīd). Cada ḥaqīqa (realidad interior) tiene un aspecto particular en términos de tawḥid (la unicidad de Dios).
Ḥaqīqa: La necesidad de la Esencia (la Esencia de Allah es necesaria, es decir, un ser cuya inexistencia es inconcebible), es también la necesidad de los atributos (los atributos, como la Esencia, también son necesarios). La multiplicidad de los atributos no implica que la Esencia se cuente entre otras esencias. En efecto, los atributos no son ni separados ni distintos de la Esencia. Aunque los nombres sean muchos, el nombrado (musammā) es uno. (Qawānīn, 6)
