Wāḥidiyya es la consideración de la Esencia (dhāt) en cuanto a la difusión de los Nombres Divinos desde Sí misma. La wāḥidiyya de la Esencia con los Nombres va acompañada de la multiplicidad de los Atributos. (Kāshānī, 47; Jāmiʿ, 103)
Aḥadiyya (unicidad absoluta) exige la ausencia tanto de los Nombres como de los Atributos, así como de sus efectos y ámbitos de influencia. Wāḥidiyya, en cambio, requiere la aniquilación (fanāʾ) del mundo mediante la manifestación de los Nombres y Atributos divinos, rubūbiyya (señorío) la subsistencia (baqāʾ) del mundo, y ulūhiyya (divinidad) la aniquilación del mundo en el aspecto de baqāʾ, y su subsistencia en el aspecto de fanāʾ. ʿIzza (Majestad Divina) exige la negación de la relación entre Dios y la creación. Qayyūmiyya (Auto-subsistencia Divina) requiere la correcta determinación de la relación (nisba) entre Allah y Su siervo. Pues Qayyūm significa Aquel que existe por Su propia Esencia, y cuya existencia es la base de la existencia de los demás; por tanto, es inevitable que se cumplan todos los requisitos mencionados. Por consiguiente, decimos: desde la perspectiva de la manifestación (tajallī) de aḥadiyya, no se percibe ni Atributo ni Nombre. Desde la perspectiva de la manifestación de wāḥidiyya, la creación no existe, pues es un Atributo que expresa la manifestación de Su poder al dar forma a cada ser. Desde la perspectiva de la manifestación de rubūbiyya, existen tanto el Real (al-Ḥaqq) como la creación (khalq). Este Atributo es necesario para la existencia tanto del Real como de la creación. Desde la perspectiva de la manifestación de ulūhiyya, sólo existe el Real. Sin embargo, su forma de wāḥidiyya es la creación, y sólo la creación existe. Su significado interior, no obstante, es el Real. En la manifestación de ʿizza, la relación (nisba) entre el siervo y Allah se anula. Desde la perspectiva de qayyūmiyya, para que exista el Atributo de Señor (Rabb), debe haber una Esencia que sea aceptada como Señor. Por tanto, para que el Atributo de Señor exista, también deben existir los atributos pertenecientes a quien lo toma como Señor (marbūb). (Decimos:) Desde la perspectiva del Nombre al-Ẓāhir (el Manifiesto), Él es la misma realidad de las cosas. Desde la perspectiva del Nombre al-Bāṭin (el Oculto), las cosas no son Su misma realidad. (Insān, 1, 12)
En aḥadiyya, la Esencia se manifiesta como Atributo y el Atributo como Esencia. En este sentido, cada uno de los Atributos es idéntico al otro. Así como al-Muntaqim (el Vengador) es idéntico a Allah, también al-Munʿim (el Benefactor) es idéntico a al-Muntaqim. Asimismo, cuando en wāḥidiyya se manifiestan tanto la bendición como la venganza, la bendición, que es misericordia, es idéntica a la venganza, que es castigo, y la venganza, que es castigo, es idéntica a la bendición, que es misericordia. Cada uno de estos casos es así en relación con la manifestación de la Esencia en sus Atributos y efectos. Por lo tanto, si algo se manifiesta para la Esencia bajo el juicio de wāḥidiyya, todo allí es idéntico. Sin embargo, esto es así sólo en cuanto a la manifestación del Uno (tajallī-yi wāḥid). No es así en cuanto a dar a cada quien su derecho; esto último ocurre en la manifestación de la Esencia (tajallī-yi dhātī). (Insān, I, 26)
La diferencia entre aḥadiyya, wāḥidiyya y ulūhiyya es la siguiente: En el Atributo de aḥadiyya no hay manifestación de Nombres ni de Atributos; es puramente la Esencia misma. En el Atributo de wāḥidiyya, hay manifestaciones de los Nombres y Atributos según sus ámbitos de influencia. Sin embargo, esta manifestación ocurre bajo el juicio de la Esencia, no bajo un juicio separado de la Esencia; así, los demás existentes son idénticos entre sí. En el Atributo de ulūhiyya, los Nombres y Atributos se manifiestan según lo que requieren, y así los opuestos se hacen evidentes. Por ejemplo, al-Munʿim es el opuesto de al-Muntaqim, y viceversa. Los demás Nombres y Atributos se manifiestan de la misma manera. Por ejemplo, aḥadiyya se manifiesta en el Atributo de ulūhiyya según el juicio que exige aḥadiyya. Wāḥidiyya también se manifiesta de la misma manera, pues ulūhiyya abarca la forma de manifestación de todos. Cada manifestación produce lo que su juicio requiere. Pues ulūhiyya es la estación (maqām) de la manifestación de dar a cada quien su derecho.
El lugar de manifestación de la frase: «Sólo Allah existe; nada existe con Él» es aḥadiyya. El lugar de manifestación de la frase: «En este momento, Él es como es» es wāḥidiyya. Todo lo que no sea Su Esencia perecerá. Por tanto, es necesario que aḥadiyya sea superior a wāḥidiyya, pues aḥadiyya es puramente la Esencia. Ulūhiyya, sin embargo, es superior a aḥadiyya, pues ulūhiyya da a aḥadiyya su derecho, ya que ulūhiyya es la estación de dar a cada quien su derecho. Por esta razón, ulūhiyya es el más alto, más abarcador y más excelso de los Nombres. La superioridad de ulūhiyya sobre aḥadiyya es como la superioridad del todo sobre la parte. La superioridad del Atributo de aḥadiyya sobre otras manifestaciones esenciales es como la superioridad de la raíz sobre las ramas. La superioridad del Atributo de wāḥidiyya sobre otras manifestaciones es como la superioridad del conjunto sobre la parte. (Insān, I, 27)
Luego, el shaykh ordena a su murīd (discípulo) que prefiera el retiro (khalwa) y el aislamiento (ʿuzla), y que en este estado se esfuerce (gayret) por rechazar los pensamientos religiosos y los deseos (impulsos nafsānī) que ocupan su qalb (corazón), los cuales no pueden ser aniquilados de ninguna manera.
Sabe que una persona que se encuentra al inicio del camino del murīd, mientras está en retiro, rara vez está protegida de las dudas sobre la creencia. Especialmente si el murīd posee agudeza de qalb (perspicacia del corazón).
