Walī (amigo de Dios) e imām (líder) están afiliados a la wilāya (autoridad espiritual). El motivo de ser denominado walī es que la persona asume esa estación sin descuidar el mandato que exige la wilāya. Si no actúa así, no es un walī, sino solo un gobernante que sigue su propio capricho (alguien que juzga según sus propios deseos). En la aleya: No sigas el deseo, pues te apartará del camino de Allah (Ṣād, 38:26), esto se afirma. Las respiraciones, movimientos y acciones del walī están contadas. El walī solo y continuamente actúa en el bien; así debe ser, pues está constantemente ocupado en algo. Siempre se le ve ocupado únicamente en una acción virtuosa, entre la gente, y aplicando los límites prescritos para purificar. Purificar es un bien. Sin duda, en la ḥaqīqa (realidad interior), el Walī es Allah. Quien pertenece a la wilāya juzga por Su mandato, por lo que Él muestra, es decir, por lo que es verdadero. (Futūḥāt, IV, 305)
wārid/wāridāt (wārid angélico; wārid satánico; wāridāt de dones; wāridāt divinas)
Es un ḥāl (estado espiritual) que llega y cubre los corazones después del bādi (una especie de manifestación). Mientras que en el wārid puede haber influencia de la acción humana, en el bādi no la hay. Porque los bawādi (pl. de bādi)...
