Así permanece. Por esta razón, el shaykh (Ibn ʿArabī) ha dicho: El alimento, en el momento del primer kashf (desvelamiento), debe encontrarse en un estado en el que predominen su calor y humedad, para que el temperamento del sālik (el que recorre el camino) sea equilibrado (muʿtadil). Porque ese alimento, por un lado, está afectado por el aspecto mineral del kashf, y por otro, por la frialdad y sequedad que resultan de la disciplina ascética (riyāḍa).
Sobre el segundo kashf, ha dicho: El calor y la humedad del alimento deben ser equilibrados (muʿtadil). Pues a través de la riyāḍa, la sequedad y la humedad llegan a predominar en el temperamento, y así, con ello,
