Vechān-i iṭlāq y taqyīd son los dos aspectos de la Esencia divina (al-Dhāt) en cuanto a la negación y afirmación de todas las consideraciones. La Esencia del Real (al-Ḥaqq) es una existencia cuyo ser proviene de sí misma. Si se considera de esta manera, se le llama absoluto (muṭlaq). Es decir, su ḥaqīqa (la realidad interior) no está cerca de todo, sino que está con todo. Aquello que no es existencia pura (wujūd-i baḥt) es la nada absoluta (ʿadam-i maḥḍ). En este ḥāl (el estado espiritual), lo que existe con Él es existente, y lo que está sin Él es inexistente; ¿cómo podría aquello que es distinto de todo y no tiene relación con nada, unirse con Él?
Las cosas que quedan fuera de Él son entidades (aʿyān) que no son existencia, sino inexistencia. Si se separan de Él, no pueden existir. Todo existe con Él, y Él existe por Su propia Esencia. Su tajarrud (abstracción) de que no haya nada con Él, es decir, su delimitación por Su propia limitación, entonces Él es el Único (Aḥad) con quien no existe nada más. Por eso, el verificador (muḥaqqiq, quien posee verificación) ha dicho: Él sigue siendo como era antes.
Si se considera que hay algo con Él, entonces se convierte en el mismo delimitador (muqayyid), que existe consigo mismo y es inexistente con cualquier cosa que no sea Él; (el Real) se manifiesta en su forma, y así se le atribuye existencia. Si se elimina la atribución, es inexistente en sí mismo. Este es el significado que los sufíes han propuesto en relación con el tawhid (la unicidad de Dios): el tawhid es la eliminación de la atribución. (Esta afirmación) también confirma la expresión: La existencia es idéntica a la realidad del Necesario (al-Wājib) y es distinta de la realidad de todo lo posible. Porque Él es algo que excede toda esencia y entidad. Por ejemplo, no hay duda sobre la negrura del negro o la humanidad del ser humano. Una cosa, aparte de Su wujūd (existencia), es inexistente sin existencia. (Kāshānī, 48; Jāmiʿ, 103)
Wafā (wafāʾ bi'l-ʿahd): Wafāʾ es que el qalb (el corazón) permanezca a solas con la singularidad (la unicidad de Allah), perseverando en la contemplación de Su luz eterna y de Su waḥdāniyya (Su unicidad), y viviendo con Él. (Lumaʿ, 302)
Wafāʾ bi'l-ʿahd (cumplir la promesa): En la aleya, (Allah:) "¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?" (ellos dijeron:) "¡Sí, por supuesto!" (al-Aʿrāf 7:172), la expresión se refiere a la aceptación por parte de los hijos de Adán del pacto que hicieron con Allah, diciendo "¡Sí, por supuesto!" y así reconociendo Su señorío. A esto se le llama wafāʾ bi'l-ʿahd.
Para la gente común, esto significa desear la promesa (del Paraíso) y temer la amenaza (del Infierno).
