Son distintas (unas de otras). Sin embargo, las āyān (sing. ʿayn, las esencias inmutables) existen únicamente por la existencia del Real (al-Ḥaqq), no por otra cosa. Una cosa no puede distinguirse de su propia ʿayn. Por esta razón, la khulla (amistad íntima) ocurre especialmente y exclusivamente entre Allah y el siervo. Así, este estado no se da entre los seres creados. Porque este estado no surge de la existencia (wujūd) de la ʿayn que es creada. Debes saber esto.
Sabe también que la condición de la khulla no es válida ni entre los creyentes (muʾminūn), ni entre el profeta y quienes le siguen. Si las condiciones no son válidas, la cosa misma tampoco lo es. Sin embargo, en el momento de la obligación (taklīf), el profeta y el creyente deben someterse no al juicio de su propio nafs (el ego / alma inferior) ni al de su amigo, sino al juicio de Allah.
La condición de la khulla es someterse al juicio del amigo. En este sentido (es decir, en el sentido de la sumisión incondicional), tal amistad no puede considerarse en sentido absoluto (muṭlaq) ni entre los creyentes, ni entre el profeta y quienes le siguen, en la vida de este mundo (dunyā). Este tipo de amistad sólo ocurre entre el creyente y Allah; no es correcta en las relaciones humanas. Sin embargo, si estados similares prevalecen entre las personas, a esto también se le llama khulla (amistad). No obstante, así como el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él), fuera de su profecía, no tenía amigo ni era compañero de nadie, así también el rey no tiene compañero fuera de su propio dominio, y el creyente no tiene amigo ni compañero fuera de su iman (la fe). Quien se somete al juicio que le llega y no sale del mandato divino, jamás puede ser amigo ni compañero de nadie.
Quien, dejando a Allah de lado, toma como amigo a uno de los creyentes, demuestra que no sabe qué es la estación de la khulla. Aunque conozca la amistad y la compañía y cumpla con sus derechos hacia su amigo, si él es quien juzga, esto le lleva a anular los derechos de Allah, y así se manifiesta la deficiencia de su iman. No hay (verdadero) amigo sino Allah. (En resumen) la estación de la khulla es tan elevada como peligrosa. El éxito sólo proviene de Allah. No hay Señor sino Él. (Futūḥāt, II, 24)
