Clásicos del sufismo · julio 8, 2026

ziyāʾ (Glosario de Sufismo)

Ziyāʾ es ver al 'otro' y al 'cadavérico' (Kāshānī) como idénticos al Real (al-Ḥaqq), a través del ojo del Real. (Istilāḥ, 539; Kāshānī, 164; Jāmiʿ, 88) El sol da ziyāʾ (resplandor). En el mundo, todo lo que es iluminado …

Ziyāʾ es ver al 'otro' y al 'cadavérico' (Kāshānī) como idénticos al Real (al-Ḥaqq), a través del ojo del Real. (Istilāḥ, 539; Kāshānī, 164; Jāmiʿ, 88)

El sol da ziyāʾ (resplandor). En el mundo, todo lo que es iluminado por el sol y en lo que está presente su misma esencia es poseedor de ziyāʾ. Toda nūr (luz) que difunde ziyāʾ es poseedora de ziyāʾ, porque es ella misma la que difunde ziyāʾ y no se encuentra con ninguna otra nūr. Su ziyāʾ es un resplandor en el que no hay velo para el desvelamiento (kashf). Nūr, en cambio, es un velo. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dice respecto al Real (al-Ḥaqq), el Altísimo: "Su ḥijāb (velo) es nūr; yo tengo dos nūr con los que lo veo."

zuhūr/zuhūr al-Ḥaqq 1275 Ziyāʾ no es un velo, sino la huella de nūr, que a su vez es una sombra. Sin duda, el ḥijāb convierte la nūr en ziyāʾ. Esto ocurre en relación (nisba) al hecho de que el velo es sombra y la nūr es ziyāʾ. Existe, respecto a su propia existencia, un desvelamiento (kashf) que es ziyāʾ, y también una comodidad que es sombra respecto a su propia existencia. El poseedor de ziyāʾ es poseedor de desvelamiento (kashf); el desvelamiento es poseedor de conocimiento y gozo, y el conocimiento y el gozo son poseedores de comodidad. Porque ziyāʾ reúne la comodidad y el conocimiento. (Futūḥāt, TI, 105)

zuhūr/zuhūr al-Ḥaqq En la manifestación (zuhūr) que nos ocupa, lo manifiesto (ẓāhir) se divide en dos partes: La primera parte es su manifestación particular. Esta manifestación, desde la perspectiva del Real, no tiene un estado en el que pueda confiar en sí misma. La segunda parte es aquella que, desde la perspectiva del Real, sí tiene un estado en el que puede confiar en sí misma. Este es un estado exclusivo del insān al-kāmil (el Humano Perfecto). Pues, dado que la forma divina lo protege, posee una manifestación y una confianza que le son propias.

Fuera del insān al-kāmil, cosas como los seres humanos, los animales, las plantas, las esferas celestes y el mundo del dominio (mulk) también tienen sus propias manifestaciones. Todas ellas son bendiciones que el Real ha manifestado para el beneficio del insān al-kāmil. Tienen una manifestación, pero no confianza, pues fueron creadas con un propósito distinto de su propia esencia (creadas para servir a otros seres, especialmente al insān al-kāmil).

El insān al-kāmil, sin embargo, es la persona misma que es el propósito buscado (el propósito último de la creación es el insān al-kāmil). Porque él es el aspecto manifiesto de la forma divina, que es tanto el Manifiesto (Ẓāhir) como el Oculto (Bāṭin). Para un espejo que es oculto, lo que aparece a través de otro no es él mismo (no puede ser una esencia ni una existencia verdadera). ¡Comprende!

El insān al-kāmil permanece no por sí mismo, sino por la baqāʾ (subsistencia) de Allah. Además, permanece no por otra cosa, sino solo por la ibqāʾ de Allah (que Allah lo haga subsistir). Ibqāʾ