Dhū’l-ʿaql wa’l-ʿayn (el poseedor de intelecto y visión) es aquel que posee tanto discernimiento como vista (ṣāḥib), y es la persona que ve a la Realidad (al-Ḥaqq) en la creación y a la creación en la Realidad. Ninguno de estos dos vela al otro; la existencia (wujūd) del Único (al-Wāḥid)—es decir, el ser único—es vista desde un aspecto como la Realidad y desde otro como la creación misma. Esta persona no es velada de la contemplación del Rostro de Allah, Quien es al-Wāḥid (el Único) y al-Aḥad (el Singular), por la multiplicidad (kathra) de los fenómenos. La multiplicidad de los lugares de manifestación (la abundancia de cosas en las que se manifiesta la Realidad) no le impide contemplar la Ahadiyya (la unicidad) de la Esencia Divina (Dhāt) manifestándose en la multiplicidad. La ahadiyya (unicidad absoluta) del Rostro de la Realidad no impide a esta persona contemplar la multiplicidad de las criaturas. Para esta persona, no hay dificultad en contemplar la Esencia manifestándose en la multiplicidad en los lugares de manifestación (majlā).
El Shaykh Perfecto (Shaykh-i Kāmil) Muḥyiddīn Ibn ʿArabī aludió (ishāra) a estos tres lugares de manifestación con el siguiente poema:
Ves a la Realidad (al-Ḥaqq) presente en la creación
Ves a la creación presente en la Realidad
No ves nada en la existencia
Salvo el único Ser, aparte de Su Esencia
—si eres alguien dotado de visión
(Kāshānī, 162; Jāmiʿ, 83)
dhū’l-ʿayn (Jalī 45): Dhū’l-ʿayn (el poseedor de visión) es aquel que ve a la Realidad como manifiesta (ẓāhir) y a la creación como oculta (bāṭin). Así, dado que la Realidad se manifiesta (ẓuhūr) en la creación, la creación se convierte en el espejo de la Realidad. El ocultamiento de la creación en la Realidad es como la imagen que permanece oculta debido al propio espejo. (Kāshānī, 162; Jāmiʿ, 83)
