Züccâce (vidrio): En cuanto a la imaginación del espíritu (hayāl al-rūḥ), podemos identificar tres características. Primero, posee la estructura del mundo denso e inferior, porque lo imaginado tiene cantidad, forma y aspectos limitados. También tiene relaciones como lejanía y proximidad. La densidad, que es atributo de los cuerpos, se caracteriza por velar las luces puramente intelectuales de cualidades como dirección, cantidad, lejanía y proximidad.
La segunda es la siguiente: Cuando esta imaginación densa es purificada, refinada, adornada y controlada, puede llegar a ser equivalente a los significados intelectuales y puede transmitir las luces intelectuales sin impedir su reflejo.
La tercera es la siguiente: Al principio, la imaginación necesita del intelecto para retener la maʿrifa (el conocimiento gnóstico) intelectual. No se inquieta, sacude ni dispersa (la atención) hacia otras cosas cuando permanece dentro de los límites de la retención. Así, estos ejemplos imaginativos reúnen los conocimientos intelectuales. Estas tres características, en relación con las luces que permiten la visión, no pueden encontrarse en ninguna otra sustancia en el mundo de la shahāda (el mundo del testimonio) excepto en el vidrio. Porque el vidrio es una sustancia original, es denso, pero ha sido purificado y refinado hasta tal punto que no queda velo alguno ante la luz de la lámpara. Así, protege la lámpara de ser sacudida y apagada por vientos fuertes. (Mishkāt, 84)
En la aleya de la Nūr (luz), se alude a ello. Eso es el qalb (el corazón). El miṣbāḥ (lámpara) es el rūḥ (el espíritu). El árbol ardiente es de él. El züccâce, que se asemeja a estrellas brillantes, es el nafs (el ego / alma inferior). El mishkāt (hornacina) es el cuerpo. (Kāshānī, 55; Jāmiʿ, 85)
(Véase también: nūr-zulmat)
