
Oh siervo arrepentido; cada vez que pidas recompensa a Allah a cambio de la adoración, te encontrarás con la demanda de veracidad (ṣidq) e ikhlas (la sinceridad) en esa adoración. Sin embargo, para quienes son gente de duda y conjetura, basta con salvarse del castigo divino.
Traducción Poética
Si buscas compensación del Real (al-Ḥaqq) en tus actos, el Real también exige veracidad (ṣidq)
En tal caso, para el vacilante, basta con hallar la salvación
Explicación
Si una persona realiza un acto de adoración y, a cambio, busca recompensa y retribución ya sea en este mundo o en el más allá, tal adoración no puede considerarse realizada únicamente por la riḍā (la complacencia con el decreto divino) de Allah. Por ello, Allah también exige ṣidq (veracidad) e ikhlas (la sinceridad) de ese siervo en su adoración. La adoración pura y veraz consiste en obras justas despojadas de compensación mundana y recompensa ultraterrena. Pues ṣidq se define como la conformidad del interior con el exterior. La adoración realizada con el deseo de compensación y recompensa, aunque en apariencia parezca mantener los derechos de la divinidad, en realidad se lleva a cabo para la felicidad del nafs (el ego / alma inferior). Por lo tanto, la adoración, lejos de merecer recompensa, puede de hecho conllevar responsabilidad y castigo; así, para el adorador asaltado por la duda en este asunto, salvarse del castigo divino y alcanzar la salvación es la mejor recompensa y una gran fortuna.
Los hombres de corazón coinciden en que los actos de adoración y obediencia realizados con la intención de recompensa y retribución no se ajustan a los derechos de la divinidad ni a la cortesía de la servidumbre. De hecho, Vāsitī (que Allah tenga misericordia de él) dijo: "¡Es más apropiado que el siervo busque el perdón y la misericordia antes que recompensa y retribución a cambio de la adoración!" Ḥayru'n-Nassāj (que Allah tenga misericordia de él) dijo: "La medida de las obras corresponde a las acciones de la persona. Como ninguna acción humana está exenta de defecto, ¿no es mejor confiar en la más perfecta generosidad divina que en la propia medida?"
¿Qué necesidad hay de ser un solicitante de compensación del Real Altísimo? ¡Si Él no te hace responsable de tus actos, qué gran fortuna es esa!
