Clásicos del sufismo · julio 5, 2026

137. Sabiduría: El temor de disgustar al Real (Dios)

El encubrimiento (satr) es de dos tipos: uno es ser velado de los pecados, el otro es velar los pecados mismos. La gente común (ʿawām) pide a Allah que sus pecados permanezcan ocultos por temor a perder la consideración …

Hikem-i Ataiyye 137. aforismo texto árabe

El encubrimiento (satr) es de dos tipos: uno es ser velado de los pecados, el otro es velar los pecados mismos. La gente común (ʿawām) pide a Allah que sus pecados permanezcan ocultos por temor a perder la consideración de los demás. Sin embargo, los siervos selectos (khāṣṣ) suplican a su Señor ser protegidos de los pecados mismos, por temor a caer de la mirada del Real (al-Ḥaqq).

Traducción Poética

Oh corazón, en esta morada de corrupción, el encubrimiento es de dos tipos,

Uno es el encubrimiento del pecado, el otro es el encubrimiento dentro del pecado.

La gente común pide a Dios (Hudā) que su desobediencia sea ocultada,

Para que su honor no se pierda ante la gente.

Pero los siervos selectos (ʿibād-i khāṣṣ) sólo desean ser velados de los pecados,

Para que la manifestación de la mirada divina no los aparte del Real (al-Ḥaqq).

Explicación

El estado predominante entre la gente común (ʿawām) es estar preocupados por la opinión de los demás. Sin embargo, entre los siervos selectos (khāṣṣ), lo que prevalece es atestiguar sólo al Real (al-Ḥaqq), como resultado de la certeza (yaqīn) que poseen respecto a las realidades del iman (la fe).

La gente común, que adula a los demás en tiempos de dificultad en vez de volverse al Real (al-Ḥaqq), siempre busca la alabanza de la gente y evita su reproche y crítica. Como esperan atraer beneficio personal mediante la afectación y la ostentación (riyāʾ), desean que sus pecados, que provocarían la aversión de la gente, permanezcan ocultos. Los siervos selectos, en cambio, habiendo cortado el apego a la gente y estando con el Real (al-Ḥaqq) en todo momento, sólo desean ser protegidos de cualquier estado o acción contraria al beneplácito divino (riḍā).

Sólo Allah es digno de ser temido, pues Él es quien conoce los estados de los corazones (qulūb).

¿Qué significa temer a la gente mientras el Real (al-Ḥaqq) está presente? ¡Ay del creyente que así lo hace!