Clásicos del sufismo · julio 5, 2026

18. Sabiduría: La Ignorancia de Desear Algo Distinto de lo Otorgado

Aquel que desea algo distinto de lo que el Exaltado ofrece en el “momento” (el decreto del tiempo), no ha abandonado nada de la ignorancia. Traducción Poética Quien, en el mundo, no abandona nada de su ignorancia Desea …

Texto árabe de la 18ª sabiduría de Hikem-i Ataiyye

Aquel que desea algo distinto de lo que el Exaltado ofrece en el “momento” (el decreto del tiempo), no ha abandonado nada de la ignorancia.

Traducción Poética

Quien, en el mundo, no abandona nada de su ignorancia

Desea lo contrario a la manifestación de la voluntad del Único Divino

Explicación

Según los sufíes, lo que se entiende por “momento” (waqt) es el estado que se encuentra involuntariamente, aparte del decreto divino, y que domina al siervo.

Oponerse a los decretos del tiempo es como remar contra la corriente; es imposible y puede conducir a consecuencias graves. De hecho, los gnósticos (ʿārifūn) han dicho: “El momento (waqt) es una oportunidad (waqt) para quienes se conforman a él, pero es ira (maqt) para quienes se le oponen.”

Pues actuar en contra del momento y así provocar la ira (maqt) proviene del deseo de ser abū’l-waqt (el padre/dueño del momento). Conformarse al momento, en cambio, es observar sus reglas y comportarse hacia él como un hijo hacia su padre, convirtiéndose así en ibn al-waqt (el hijo del momento). Sin duda, la salvación y la felicidad de la persona residen en ser ibn al-waqt. Por ello, el intérprete de los misterios divinos, Mawlānā Jalāl al-Dīn Rūmī, elogió a quienes se someten al decreto del tiempo con su verso: “¡Oh compañero, el sufí es el hijo del momento!”

La conclusión de esta sabiduría es que quien recorre la tariqa (vía sufí) debe observar el buen adab (comportamiento adecuado) respecto a todos los estados materiales y espirituales que no sean contrarios a la ley divina (sharia), y debe mostrar riḍā (la complacencia con el decreto divino) de corazón ante estos estados hasta que cambien por sí mismos, pues esto es lo que exige la servidumbre. Los estados de constricción (qabḍ) y expansión (basṭ), intimidad (uns) y extrañeza (wahsha), están todos bajo la disposición del Exaltado. Cuando aparece uno de estos estados, mostrar riḍā a Allah Altísimo y no buscar pasar a otro estado sino por Su voluntad y decreto es el comportamiento adecuado; hacer lo contrario es ignorancia y falta de modales. Abū ʿUthmān Ḥayrī dijo: “Durante cuarenta años, ni he pedido a Allah Altísimo que me transfiera del estado en que me puso a otro, ni me he disgustado o molestado cuando Él me trasladó a otro estado.”

Esto es el fruto del iman (la fe) cierta y de la maʿrifa (el conocimiento de Dios). Lo contrario es oponerse al decreto divino y luchar contra el decreto del tiempo, lo cual, según los sufíes, es el mayor pecado de ignorancia y de extralimitación. Cuando los ignorantes vengan a ti con sus relatos, anhelarás los días en que tú mismo eras ignorante.