Clásicos del sufismo · julio 5, 2026

207. Sabiduría: No Encuentres Lenta la Gracia Divina

¡No encuentres lenta la gracia divina! Más bien, encuentra lento a tu propio nafs (el ego / alma inferior) en volverse hacia Allah (Dios). Traducción Poética No consideres nunca lentos los dones del Altísimo Sino más …

Texto árabe de la 207ª sentencia de Hikem-i Ataiyye

¡No encuentres lenta la gracia divina! Más bien, encuentra lento a tu propio nafs (el ego / alma inferior) en volverse hacia Allah (Dios).

Traducción Poética

No consideres nunca lentos los dones del Altísimo

Sino más bien, oh corazón, considera lento a tu propio ser en volverse hacia la aceptación

Explicación

Como no existe jamás avaricia en la presencia del Necesario de la Existencia (wājib al-wujūd), y como las manifestaciones de la misericordia divina no están sujetas a ninguna limitación o restricción, no es racional ni sabio encontrar lento al Manantial de la gracia, el Altísimo (Hak Taʿālā), en otorgar favores, ni imaginar demora alguna en la ayuda divina. Más bien, hay que buscar la causa de la tardanza y lentitud en la inclinación y el giro del nafs (el ego / alma inferior) hacia el riḍā (la complacencia con el decreto divino).

Pues mientras no se borren de la superficie del qalb (el corazón) las imágenes de los demás y no se vuelva uno completamente hacia la gracia divina, es natural que la maʿrifa (el conocimiento de Dios) y los secretos divinos no se manifiesten en él. Así como sería extraño que alguien sembrara semillas sobre excremento y esperara la cosecha, o que esperara ver reflejos de imágenes en una losa de piedra, así de extraño es impacientarse con la gracia divina, encontrándola lenta, sin esforzarse en la preparación, el deseo y la rectificación del propio ḥāl (el estado espiritual).

Tevlīd: Causar, dar existencia. Educar. Alimentar. Ijāb: Necesario. Requerido. Necesidad. En la terminología de la sharia (la ley sagrada), esto se denomina "ijāb y qabūl" (ofrecimiento y aceptación). El mundo en el que vivimos no es, como la ukbā (la otra vida), un ámbito de omnipotencia, sino más bien un ámbito de causas y sabiduría. Toda ayuda divina que se manifiesta aquí depende de la capacidad material y espiritual de los siervos. Por ello, el murīd (el discípulo) debe primero adquirir capacidad, para que Allah le conceda y le socorra abundantemente. En segundo lugar, debe cumplir plenamente con los medios necesarios, para que Allah Altísimo le abra las puertas de la gracia y el favor de Su tesoro.

Así pues, la verdadera destreza no consiste simplemente en venir a este mundo. La destreza consiste en reconocer que el mundo es una morada de prueba y, considerando que la cuna de la existencia se adorna con lágrimas, esforzarse por adquirir la capacidad para la felicidad eterna. Es trabajar para completar con alegría los alientos contados, asegurando un futuro dichoso. Por tanto, la siguiente estrofa es una hermosa lección de sabiduría sobre este asunto:

Reflexiona, oh corazón, que lloraste al nacer, mientras todos a tu alrededor reían de alegría.
Así, esfuérzate y vive de tal modo que sonrías de felicidad, mientras los demás lloran en tu partida.