
La más amarga de todas las pérdidas y privaciones es que, aun estando libre de ocupaciones mundanas, no vuelvas tu rostro hacia el Real (al-Ḥaqq), y cuando los obstáculos exteriores (aparentes) han disminuido, no migres hacia Él.
Traducción Poética
No volverse hacia el Real (al-Ḥaqq) cuando uno está libre de distracciones
¡Qué pérdida es ser indiferente cuando los obstáculos son pocos!
Explicación
Aunque una persona posea medios de subsistencia que en cierta medida lo liberen de la necesidad de otros en su vida, y aunque los obstáculos naturales—esos bandidos del camino hacia el Real (al-Ḥaqq)—hayan disminuido, si aún así no muestra deseo de migrar al santuario divino y alcanzar la complacencia (riḍā) del Señor (Mawlā), ello es una completa perplejidad y pérdida. Porque, como se afirma en la aleya: “Y no he creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren.” (al-Dhāriyāt 51:56), el verdadero propósito de la creación del mundo y del descenso de Adán a él es la adoración y la maʿrifa (el conocimiento de Dios); más aún, es apartarse, en la medida de lo posible, de las ocupaciones mundanas y desear el santuario divino. De lo contrario, la lejanía y la privación son inevitables. Por esta razón, los gnósticos (ʿārifūn) han dicho: “Es necesario perseverar en volverse hacia el Real (al-Ḥaqq) con el corazón quebrantado, y no preocuparse por la salud futura del cuerpo. Pues tal preocupación es una forma de vagancia y de desperdiciar la oportunidad, y por tanto no es adecuada para el objetivo.” Allah, el Altísimo, también ordenó en la aleya: “Salid a la lucha, ligeros o pesados.” (al-Tawba 9:41), instruyendo a los Compañeros (ṣaḥāba) del Mensajero de Dios (la paz sea con él) y, a través de ellos, a todos los que luchan (mujāhidūn) en el camino de exaltar la Palabra de Allah (Iʿlāʾ Kalimatullāh), a no estar condicionados por la facilidad o la dificultad. En consonancia con esta sabiduría, el Imām al-Qushayrī (que Allah tenga misericordia de él) también dijo: “Que el corazón esté libre de ocupaciones mundanas es una gran bendición para la cercanía al Real (al-Ḥaqq); quien, siguiendo al nafs (el ego / alma inferior) y los deseos mundanos, comete kufr (la incredulidad) respecto a esta bendición, el Real (al-Ḥaqq) enturbiará la bendición de su corazón, eliminará la claridad de su conciencia y hará pedazos su pensamiento y discernimiento.”
