Clásicos del sufismo · julio 5, 2026

3. Sabiduría: Las Murallas del Destino

Ni siquiera la himma (resolución espiritual) más avanzada y aguda puede perforar las murallas que rodean los destinos (qadar). Traducción Poética No importa cuán eficaz sea la himma, Aun así, no puede atravesar la …

Hikem-i Ataiyye 3ª sabiduría texto árabe

Ni siquiera la himma (resolución espiritual) más avanzada y aguda puede perforar las murallas que rodean los destinos (qadar).

Traducción Poética

No importa cuán eficaz sea la himma,

Aun así, no puede atravesar la muralla del destino (qadar).

Explicación

Los destinos (qadar) son de dos clases. La primera consiste en aquellos destinos cuya realización depende de ciertas condiciones y que pueden cambiar conforme a la manifestación de la voluntad de Allah. Allah, el Altísimo, dice en el Corán: "Allah borra lo que quiere y confirma lo que quiere; y junto a Él está la Madre del Libro." (ar-Raʿd 13:39)

Si Él quiere la resolución de un asunto, hace surgir causas para ello desde lugares inesperados. La segunda clase de destinos son los que están inscritos en la Lawḥ al-Maḥfūẓ (Tabla Preservada). En estos no hay ningún cambio. En la continuación de la aleya, Allah, el Altísimo, dice: "¡Pero la Madre del Libro está junto a Él!"

El resultado de esta sabiduría no es invitar completamente a los buscadores (sāliks) en la vía del sufismo (tasavvuf) a la doctrina del determinismo (jabr). Porque el determinismo puro anularía los preceptos de la sharia (la ley sagrada) y los mandatos divinos, por lo que no se considera lícito. Más bien, el propósito es inspirar el celo y el esfuerzo necesarios para que los gnósticos (ʿārifūn) alcancen la estación de la unidad (waḥda); esta estación es para ellos un verdadero retiro de la realidad (ḥaqīqa).

Cuando Abū Dharr al-Ghifārī (que Allah esté complacido con él) pidió permiso para retirarse en soledad con el fin de liberarse de los deseos carnales (nafsāni shahawāt) y de las sugestiones satánicas, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: "¡Retírate si lo deseas, o desiste, oh Abū Dharr! El Sublime Cálamo ha escrito la voluntad divina y se ha secado. Es decir, lo que ha de ser ya ha sucedido." Este noble hadiz es una prueba que confirma esta elevada sabiduría.

Aunque no haya determinismo sino más bien una voluntad parcial (irāda-i juzʾiyya), ¿quién puede actuar en contra del decreto del destino (qadar)?